MÉRIDA.- La informalidad no puede enfrentarse solo retirando a los vendedores de las calles, sino mediante opciones reales para que se incorporen a la formalidad.
Así lo explica la doctora Raquel Alvarado Cabrera, directora del Programa Académico de la Escuela de Administración y Dirección de Empresas, Finanzas y Contaduría de la Universidad Anáhuac Mayab.
Formalizarse es solo pagar impuestos: incluye acceso a seguridad social, vivienda, ahorro para el retiro, prestaciones laborales y certeza jurídica, condiciones que difícilmente se alcanzan fuera del marco legal, indicó.
Sobre el futuro del comercio ambulante en Yucatán, advierte que su presencia seguirá mientras el estado dependa de energía generada fuera del territorio y de insumos provenientes de otras regiones.
Esa estructura de costos, afirma, mantiene a numerosos sectores buscando alternativas más económicas para sostener sus actividades.
La llegada constante de productos asiáticos sin mayor regulación también alimenta la oferta del mercado informal, cuyo público son familias con ingresos limitados que no pueden adquirir mercancías del sector formal y priorizan el precio sobre la calidad.
Considera que la presión fiscal y las crecientes obligaciones laborales hacia las empresas formales desincentivan el emprendimiento.
“Cuando mejor te va, más fuerte es la carga. Bajo esas condiciones, muchos prefieren la informalidad”, apunta.
Otro punto de vista de Raquel Alvarado Cabrera sobre el comercio informal: ve con buenos ojos los proyectos de desarrollo industrial en Umán, Progreso y Valladolid, pues podrían generar empleo estable y abrir vías hacia la formalización laboral, con las condiciones adecuadas.
