El próximo 28 de noviembre, a las 18 horas, el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis UNAM) y la Secretaría de la Juventud de Yucatán (Sejuve) realizarán el conversatorio “Del silencio al orgullo: cuatro décadas de lucha contra el VIH y el Sida”.
En este espacio se busca recuperar la memoria histórica de la respuesta comunitaria ante la epidemia, sensibilizar a la sociedad y devolver el tema a la agenda pública.
El encuentro forma parte de un programa más amplio de actividades que, año tras año, se organizan en el marco del Día Mundial del VIH.
La conmemoración convoca a gobiernos, instituciones y organizaciones civiles a reflexionar sobre los avances, desafíos y pendientes en materia de prevención, atención y derechos humanos.
En esta edición el llamado surge, sobre todo desde la sociedad civil organizada.
En la organización y desarrollo de estas actividades participan diversas asociaciones civiles que, desde distintos frentes, han sostenido la respuesta comunitaria ante el VIH en Yucatán.
Entre ellas se encuentran Colectivo C3D, impulsor de la iniciativa; Unasse, con una trayectoria pionera en atención y acompañamiento; y Alter In e Igualdad Sustantiva Yucatán, dedicadas a defender los derechos humanos y la diversidad sexual.
Asimismo, Fundación BAI, referencia en prevención y educación en salud sexual; Princesas Mayas y Un Trans en Mérida, colectivos que visibilizan y fortalecen a las poblaciones LGBT+ y trans desde el arte, la incidencia y el trabajo territorial.
Se cuenta con el apoyo de la Jefatura para la inclusión de las personas de la diversidad de la Sejuve.
Su participación conjunta refleja la riqueza y la fuerza del tejido comunitario que hoy sostiene la lucha contra el VIH y el sida en el estado.
José Gerardo Cabrera Resendiz, presidente del colectivo C3D y coordinador de los eventos estatales por el Día Mundial del VIH, explica que la iniciativa nació como “una idea sencilla”, pero creció conforme otras personas y asociaciones se sumaron.
“No queríamos que este año se quedara en un evento bonito y ya. El lema global habla de superar interrupciones y transformar la respuesta, y creemos que para lograrlo es necesario hacer un llamado a la acción”, señala.
El conversatorio estará integrado por voces clave en la historia de la atención y la defensa de derechos en Yucatán. Participarán Consuelo Ramírez, directora de la Unasse; el doctor Guerrero, uno de los primeros profesionales de la salud en atender a personas con VIH en los años 80; el propio Cabrera Resendiz; y César Briceño, representante del Consejo de Diversidad Sexual de la Sejuve.
“Nos interesa que las juventudes también tomen la palabra, son parte esencial del cambio que buscamos”, añade.
Como parte del programa se inaugurará la exposición “Del miedo al orgullo”, una selección de 20 pósters históricos de campañas de prevención del VIH, elaborados desde 1986 hasta 2020.
El archivo, que originalmente sería desechado, se convirtió en una herramienta de reflexión colectiva sobre cómo ha evolucionado —y cómo se ha estancado— la comunicación pública alrededor del tema.
“Queremos mostrar que las campañas basadas en el miedo no funcionan. Necesitamos mensajes responsables, visibles y presenciales, no solo redes sociales”, apunta Cabrera.
La muestra se acompañará de dos videopiezas realizadas por Juan Jacobo Hernández Chávez, activista histórico, y Alonso Hernández, historiador, quienes contextualizan la importancia de estas campañas y su impacto en la memoria social.
La exposición permanecerá abierta varios días para que el público pueda visitarla y comprender la necesidad de reconstruir una respuesta multisectorial: gobierno, sociedad civil e iniciativa privada”.
Las actividades continuarán los días siguientes: un taller de elaboración de mantas en memoria de personas fallecidas por Sida, una jornada de cuentos drag dirigidos a infancias y adolescencias para hablar de derechos humanos y VIH, mesas informativas y una caminata nocturna silenciosa de la Secretaría de Salud a la Plaza Grande.
Ahí habrá una lectura colectiva de nombres, un gesto para recordar que detrás de cada estadística hay vidas e historias.
El llamado es abierto a todos: jóvenes, familias, organizaciones y ciudadanía en general.
