El payaso "Bolitas", con 34 años de trayectoria.

MÉRIDA.- La vida de Eduardo Manuel Muñoz Carrillo ha estado marcada por los accidentes. Algunos afortunados y otros trágicos. Sin embargo, todos con aprendizajes que hoy comparte con otros.

Y es que “Bolitas”, su alter ego, surgió “producto de un accidente”, como él lo define.

“Mi sobrina iba a cumplir 3 añitos y yo le ofrecí el show a mi hermanita, pero la verdad es que no tuve los recursos para contratar un payaso. Ella enojada me amenazó con que yo iba a hacer el show.

“De allá me convertí en el payaso de la familia, aproximadamente 2 años, como hobby. Rentaba yo el el vestuario hasta que salió una persona externa que me quiso contratar y le cobré 20 pesotes”, relata el hoy líder de la Unión de Payasos Yucatecos.

La vida de un payaso en Yucatán

Quizá no sabía en qué se metía. Y es que ser payaso no es solo la caracterización. Implica crear un personaje y aprender diferentes disciplinas relacionadas con la actuación y el arte circense. “El payaso, al igual que cualquier profesión, nunca deja de aprender”, explica.

Sin embargo, también tuvo que aprender que “los payasos también lloran“, frase que hoy día da título a una de sus conferencias y va ligada uno de los episodios más dolorosos de su historia.

“Ya no me da pena contarlo. Hace 14 años veníamos de un evento en Cozumel y tuvimos un accidente en donde el conductor se durmió, el vehículo se salió de la carretera y fallece mi hija única de 25 años”, recuerda el payaso con 34 años de trayectoria y quien en ese entonces hacía dupla con ella.

“Y hay un lema que nosotros decimos: ‘La función tiene que continuar‘, que es una gran mentira. Todos los seres humanos tenemos que vivir un proceso. Yo seguí trabajando para una empresa de circo… y evadí el duelo.

Los payasos también lloran

“Exactamente a los dos años de empezó mi proceso de duelo, porque llega un momento en que se vive porque se vive. No se puede evadir. Y empiezo entonces con mis emociones arriba y abajo. Vivo todas las etapas del duelo y decido retirarme dos años del ambiente porque me sentía tan mal que les dije ‘ya no sirvo para payaso‘”, recuerda el comediante.

“Cuando empecé a vivir mi proceso, empecé a tener pensamientos negativos. Decido salir adelante, porque es una decisión, tomando diplomados de tanatología, manejo de emociones, prevención de suicidio, risalencia y resiliencia”, agrega.

Ahora, caracterizado, cuenta esas vivencias en una charla que ha tenido la oportunidad de compartir incluso en otros estados como Veracruz, Chiapas, Jalisco Nuevo León, Coahuila y Baja California.

“Bolitas”, acompañado de colegas: “Kolitas”, “Chanchamito” y “Alambrito”

Lección de un payaso: ¿cómo enfrentar el duelo?

“Todos los payasos vivimos muchas situaciones que realmente la gente no sabe. Tu trabajo es hacer reír, pero ¿cómo haces reír cuando estás viviendo una situación de duelo o un problema emocional. Entonces, obviamente atrás de nosotros hay un ser humano con sentimientos y emociones”.

De todo este proceso, el aprendizaje que le gusta compartir es que nosotros tenemos un propósito. “Cualquier cosa que nos suceda en la vida, siendo payasos o no, realmente tenemos que buscar el para qué, no el por qué. Siempre le recomiendo a la gente que el dolor es una pieza fundamental para un progreso espiritual y posteriormente convertirse en amor”.

“Yo siempre les he dicho pueden llorar, pueden gritar, pueden reclamar si así lo desean, pero lo más importante es trascender lo que estén viviendo. Y estamos hablando de cualquier situación, ya sea divorcio, enfermedad, pérdida material, pérdida de un ser querido… Nosotros estamos aquí por un propósito, solo hay que descubrirlo”.

INFORMACIÓN RELACIONADA. Día del Payaso: ¿Cómo son los artistas de la risa en Yucatán?

Jessica E. Ruiz Rubio es licenciada en Periodismo y maestra en Gestión de la Mercadotecnia. Comenzó su carrera periodística en 2004, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Se especializa en trabajos especiales, análisis de tendencias digitales, temas locales y gestión de redes sociales.