La temporada navideña es el pretexto para celebrar desde reuniones familiares hasta convivios con los compañeros de trabajo o estudios, los vecinos, etcétera, lo que viene a romper con la rutina, específicamente cuando se trata de la comida.
No es casualidad que los especialistas en nutrición estimen que por fin de año el aumento calórico en promedio se duplique, de modo que algunas personas pueden subir hasta cinco kilos durante esta época.
El doctor Andrés Méndez Palacios Macedo, profesor investigador de la Escuela de Nutrición de la Universidad Anáhuac Mayab de Mérida, en entrevista con el Diario aborda este tema para comprender mejor por qué sucede, qué consecuencias tienen los excesos y, sobre todo, qué precauciones hay que tomar para minimizar el impacto que los festejos tienen en el peso y la salud de las personas.
“Esta temporada se caracteriza por el espíritu de fraternidad y unidad que se exalta especialmente en las familias y los círculos de amistades, la ocasión llama al festejo, la alegría y el disfrute, es entonces cuando la comida y la bebida se convierten en una parte fundamental de fiesta”, explicó el entrevistado.
“Las comidas no solo son abundantes y variadas, también son constantes, de modo que durante todo el mes es posible que la rutina de alimentación de cada persona se vea trastocada de alguna u otra forma”, agregó.
A decir del doctor Méndez Palacios, a la par con la comida en diciembre se incrementa el consumo de bebidas azucaradas (refrescos embotellados) y alcohólicas, postres y dulces propios de la temporada.
“La ingesta calórica promedio de 1,800 kilocalorías suele duplicarse hasta 3,600 a raíz de las reuniones para convivir y en promedio las personas pueden subir hasta cinco kilos al cerrar el año”, apuntó.
“Estas cifras pueden variar de persona a persona dependiendo del sexo, edad, condición física o estado de salud, pero por lo general la tendencia es la misma: en el disfrute de la ocasión está la causa de los aumentos de peso”, comentó.
Antojos por el clima
Aunque se habla muchas veces de que el estado del tiempo genera condiciones propicias para estimular la ingesta de comida a deshoras, en opinión del entrevistado esto podría resultar un tanto relativo.
Por un lado, las variaciones de temperatura en la entidad durante estas fechas ocasionalmente son significativas.
Por otro lado, un ligero descenso de la temperatura ambiente genera algunos antojos o “gustitos” que detonan el consumo de determinado tipo de alimentos.
Lo idóneo para hacer frente al eventual incremento de peso está en el auto control y la disciplina de cada persona. Hay que procurar apegarse lo más posible a los horarios de desayuno, almuerzo y cena, además de comer sin privarse de nada, pero con porciones razonables.
La proteína de pavo es de lo más aconsejable para cenar, sobre todo si es carne de pechuga. El lomo de cerdo también es una buena alternativa.
Si bien el jamón no es propiamente lo más recomendable, una pequeña porción no debe representar un problema mayor.
Además es recomendable complementar el plato con algún tipo de ensalada o verduras, especialmente las cocidas al vapor.
Por muy bueno que sea el menú de la cena, evite el recalentado. No coma entre comidas, trate de hacer ejercicio.
Para el doctor Méndez Palacios, los adultos mayores de 50 años deben cuidar mucho su dieta para estas fechas.
A esta edad el estado de salud de la persona varía de una a otra; sin embargo, suele ocurrir que estas personas pierden un tanto el sentido del gusto y se exceden en el consumo de especias y aderezos para acompañar sus platos.
Un exceso de sal puede repercutir en la presión arterial, mientras que el consumo de azúcares puede resultar en complicaciones en personas con diabetes.
Alimentación en el adulto mayor
Otro factor muy importante a tomar en cuenta cuando se trata de la alimentación del adulto mayor en estas fechas son los horarios para cenar: muchas veces la cena se sirve entrada la noche, lo cual no es bueno para los ancianos porque pueden presentar complicaciones digestivas, de reflujo o gastritis.
“El adulto mayor tiene que cenar lo más temprano posible, no es recomendable postergar la cena para medianoche, especialmente si el adulto mayor tiene el hábito de dormir temprano o tiene algún tipo de complicación digestiva”.
“Los adultos mayores pueden cenar horas antes de medianoche para que puedan acceder a un sueño reparador sin complicaciones”, refirió.
En resumidas cuentas, el especialista señaló que no se trata de privarse de nada, sino de medirse y comer responsablemente, disfrutando de la compañía y la ocasión, comiendo a sus horas.
Además, pidió ejercitarse en la medida de lo posible, consumir agua y no abusar de refrescos ni del alcohol.
