En los rincones más íntimos de la trova yucateca el nombre de Rodolfo del Carmen Santos, mejor conocido como “Fofito Santos”, se pronuncia con afecto.
Con una voz que evoca la nostalgia de las antiguas serenatas, ha construido una trayectoria marcada por la constancia, la pasión y el compromiso de mantener viva la tradición musical de Yucatán.
Nacido en Mérida en una familia que valoraba la música, descubrió desde joven su inclinación por este arte y por los versos que dan identidad a la trova peninsular.
Con el tiempo pasó de ser un joven curioso en las peñas culturales a convertirse en una de las voces imprescindibles de festivales, serenatas y encuentros musicales en toda la región.
Una etapa fundamental de su vida artística fue la formación del dueto con Ricardo Jiménez Vallejos, con quien compartió escenarios durante décadas.
Para Santos, rescatar y preservar el dueto yucateco es más que una elección musical, es una misión cultural.
“El dueto yucateco es como nació la trova tradicional. Esa es su raíz”, expuso.
“Podrían ser 20, 10 o 6 voces, pero todos cantaban a primera o segunda. La segunda del dueto es muy diferente a la del trío, más laboriosa, porque así como baja, sube y puede llegar muy alto. Esa es la belleza.
“El maestro Luis Pérez Sabido dice que la segunda es como el que hace la filigrana de las voces. Para mí, es importante hacer esa voz”, compartió el trovador.
Su complicidad con Ricardo Jiménez derivó en un dueto que se convirtió en referente de bohemia, sensibilidad y fuerza interpretativa, marcando un estilo propio dentro de la trova peninsular.
El prestigio de “Fofito Santos” lo llevó a integrarse a la Orquesta Típica Yukalpetén, donde desde hace varios años funge como trovador e instrumentista.
Desde ese espacio ha proyectado la música tradicional yucateca a escenarios de gran relevancia, dentro y fuera del estado, sumando su voz al esfuerzo de preservar y difundir el patrimonio musical de la Península.
Su entrega le ha valido importantes reconocimientos, como la Medalla “Ricardo Palmerín”, entregada en el Mausoleo de los Creadores de la Canción Yucateca, y la presea “Pastor Cervera”, otorgada en el marco del Día del Trovador.
Ambos galardones junto a Ricardo Vallejos, mismos que simbolizan el reconocimiento a una carrera dedicada a enaltecer la tradición musical de Yucatán.
Más allá de los premios, Santos atesora experiencias que marcaron su vida. Como un episodio en el que, durante una presentación, sufrió una baja de azúcar que lo llevó directo al hospital.
“En ese momento pensé en la canción de la cigarra: ‘Quiero morir cantando como muere la cigarra’. Pero cuando me recuperé, me dije, no puedo irme sin dejar huella. Tenía que seguir, y ese fue el empujón para no dejar de cantar”, relató.
Además de trovador, Santos estudió la licenciatura en Gestión y Promoción de la Cultura y las Artes, convencido de que preservar el dueto yucateco es imperioso.
Actualmente impulsa un proyecto que reúne a las mejores voces de Yucatán para grabar un disco que rescate y difunda esta forma de canto. “No puedo permitir que el dueto yucateco se quede en el olvido. Antes de morir, tengo que dejar huella”.
