El economista Gabriel Rodríguez Cedillo, doctor en Gobierno y Administración Pública, afirmó que los anuncios económicos del primer informe de Joaquín Díaz Mena, si bien generan impactos, son insuficientes para transformar de fondo la economía de Yucatán.
Antes de entrar al análisis económico, el doctor y catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) señaló que uno de los elementos más visibles del informe fue de carácter político y simbólico.
“Como que la nota más importante era el cambio de sede (el mal tiempo hizo que en lugar de realizarse en Progreso, como estaba anunciado, se llevara al cabo en Mérida), esto es un comentario general, pero sí, todo lo que haga el gobierno sí tiene un impacto en la economía. Esa es una cuestión natural”, expresó.
Rodríguez Cedillo explicó que el impacto de las acciones gubernamentales puede clasificarse en distintos niveles (mínimo, mediano o grande) dependiendo de su alcance y naturaleza.
Bajo esa lógica, dividió la política económica estatal en tres grandes tipos de acciones. En primer lugar, ubicó los proyectos de largo plazo, entre los que se encuentran el puerto de altura de Progreso, el Tren Maya y los llamados Polos de Bienestar. A su juicio, éstos son los que tendrían mayor capacidad de detonar otros sectores económicos.
Sin embargo, aclaró que no se trata de iniciativas propiamente estatales.
“Aquí lo interesante es que esos proyectos de largo alcance son realmente del gobierno federal. Creo que representan el presupuesto del estado como un 10%, realmente esos proyectos de largo alcance son proyectos federales (…) Decir en su informe que lo están haciendo, no, es un proyecto federal y el gobierno del Estado contribuye en lo que puede, es otra cosa. No es propiamente un proyecto estatal”.
Un segundo bloque lo conforman las acciones institucionales, relacionadas con reglas, normas y mecanismos de gestión económica, como la relación con el sector empresarial o la atracción de inversiones.
Para el académico, se trata de prácticas recurrentes en prácticamente todas las administraciones.
“Realmente traer inversiones es una especie de gestión, por eso está en la parte institucional… eso simplemente es algo que siempre se ha hecho. Lo hizo este gobierno y lo hicieron los cuatro gobiernos anteriores”.
El especialista subrayó que este tipo de políticas responde a la estructura misma de la economía yucateca. “Somos una economía no industrializada, somos una economía de servicios, somos una economía de empleos precarios… entonces, digamos, no se puede hacer mucho”, resaltó.
Bajo este esquema, la llegada de empresas suele ser desarticulada, con giros distintos entre sí, donde lo prioritario es captar inversión más que integrar cadenas productivas.
El tercer grupo corresponde a los proyectos propios de cada gobierno, como los apoyos al campo, a la pesca, a los huertos familiares o la entrega de equipamiento productivo. Aquí se inscriben acciones anunciadas en el informe, como la inversión en caminos sacacosechas, subsidios agropecuarios, apoyo al sector apícola, ganadero y pesquero, así como la digitalización básica de pequeñas empresas.
Sobre estas medidas, el economista señaló que las acciones económicas propias de este gobierno tienen impactos muy locales y focalizados. Como ejemplo, mencionó el caso de los pescadores.
“Claramente, te das cuenta que apoyará al productor-pescador… ahora, tampoco son medio millón de pescadores. Entonces, si lo miramos en términos de población, pues realmente tiene un impacto muy local”, dijo.
Gabriel Rodríguez Cedillo sostuvo que el problema central es la falta de cohesión de las acciones económicas del gobierno del Estado.
El especialista recalcó que “los impactos son desarticulados, por eso no tenemos una economía cohesionada, no tenemos una economía, digamos, equilibrada”.
PIB estatal
Además, el entrevistado citó datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) para ilustrar el desequilibrio: cerca del 60% del PIB estatal proviene del sector servicios, mientras que el sector secundario ronda el 30% y el primario ocupa una proporción marginal.
“Todo lo que haga el gobierno sí tiene un impacto en la economía. Esa es una cuestión natural”, expresó.


















