Para el doctor en Ciencias Jorge Herrera Silveira, en realidad no es el mar el que “se está comiendo” la playa del malecón de Progreso y de otros puertos de Yucatán, sino que las obras humanas que se hacen sin las medidas de mitigación de sus impactos ambientales son las causantes de la pérdida de la costa yucateca.
En entrevista con Diario de Yucatán, el Dr. Jorge Herrera afirma que en el estado se recurre a “curitas” para un problema serio, y que aún no se aplican soluciones definitivas para la pérdida de playas que impacta en las propiedades, la economía y la vida diaria de los porteños.
Erosión hasta en la playa del malecón de Progreso
Según vecinos de Progreso, la erosión costera empeoró en 2025, pues en septiembre el mar ya golpeaba el muro del final del malecón (una avenida de un kilómetro de largo que va de la calle 60 a la 80), donde estánlas letras turísticas de Progreso.

En cinco meses la erosión avanzó 400 metros, pues este febrero de 2026 el mar ya pasa debajo de la palapa de la Playa Incluyente (ubicada en el malecón entre las calles 66 y 68, frente al Museo del Meteorito), lo que amenaza la renovación del título de Playa Blue Flag que se paga para los primeros 500 m del malecón.
La erosión de la playa del malecón sigue avanzando y está solo seis esquinas (600 m) del muelle de arcos convertido en viaducto del puerto de altura de Progreso.
Rellenan la playa del malecón
Ante ello, en septiembre de 2025 se comenzó a rellenar la playa del malecón y este febrero se inició la segunda etapa de esta lucha contra la imparable erosión.
Según informó el Ayuntamiento de Progreso 2024-2027, el gobierno de Yucatán y la Semarnat trasladan, en volquetes y sin costo para los progreseños, la arena que se saca del dragado del puerto de abrigo de los pescadores de Sisal, y trabajadores de Servicios Públicos la extienden en el malecón.

El malecón de Progreso es el sustento económico de meseros, rentadores de mesas y camastros con sombrillas, vendedores, artesanos, masajistas y demás personas que dependen de los turistas locales, nacionales y extranjeros (de los cruceros que llegan de EE.UU.).
Qué dice el Cinvestav sobre la pérdida de la playa del malecón
Preguntado sobre si hay algún estudio científico que explique a qué se debe la pérdida de la playa del malecón de Progreso, el Dr. Jorge Herrera responde que “sí, ya se han hecho muchos estudios y se han hecho muchas propuestas, pero no sé por qué no se quiere aportar recursos (para atender esta situación)”.
Seguidamente, el especialista aclara que el mar no “se está comiendo” las playas; las obras humanas sin medidas de mitigación de los impactos de las mismas construcciones son las que están causando la pérdida de playas del malecón de Progreso y en los demás puertos de Yucatán.
Por ejemplo, quien esté haciendo la extensión del puerto de altura debería de estar también contribuyendo a la mitigación de sus impactos, añade el Dr. Jorge Herrera, investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en Mérida.

Toda obra debe tener su MIA
Incluso, la ley (de México) establece que alguien que hace una intervención debe realizar (antes de la obra en sí) un estudio de Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y (cuando la autoriza la Semarnart) la MIA impone medidas de mitigación y compensación, recuerda.
Por lo pronto, primero, no sé si existe esa MIA (de la ampliación del puerto de altura de Progreso); segundo, si existe, tampoco sé si tiene medidas de mitigación y compensación y, tercero, si las tiene, no las conozco, pero debería de tenerlas, expresa.
¿La construcción de la ampliación del puerto de altura tiene impacto en la erosión, por eso se está perdiendo la playa del malecón?, preguntamos.
Todas las construcciones que se han hecho en la costa de Yucatán tienen impacto, contesta el entrevistado.
Todas esas marinas que hay de desde El Cuyo (Tizimín), Dzilam de Bravo, Telchac, los hoteles en Yucalpetén, Chuburná, etcétera, claro que tienen efectos en la playa, expresa.

Impacto del puerto de altura en la playa del malecón
Y en el caso particular de la playa del malecón de Progreso, que es el filón de oro turístico de Yucatán, ¿el principal impacto es el puerto de altura? De esta obra, incluso se ha dicho que es un gran espolón, recordamos.
Desde que se hizo el primer viaducto tuvo sus impactos y se demostró, responde el Dr. Jorge Herrera.
Hay investigadores que con sus estudios de sonografía física costera han demostrado que esta obra ha tenido impacto. Eso ya se sabe, ya se ha estudiado, sostiene.
“Lo que sucede es que no se han hecho medidas adecuadas para la mitigación de los impactos (del puerto de altura)”, subraya, “pero para todo eso también se requieren recursos”.
“Curitas”, no soluciones
Muchos han hecho acciones, por ejemplo, los espolones (de piedras y maderas), los geotubos (tubos de malla textil llenos de arena), incluso las reef ball (estructuras de concreto con huecos para generar arrecifes artificiales), pero desde el punto de vista estratégico eso es como ponerle un curita al cáncer, compara.
Todas esas acciones puntuales no van a dar una solución efectiva y de largo plazo, afirma.

De acuerdo con el Dr. Jorge Herrera, en el mundo ahora se habla de soluciones basadas en la naturaleza, las que han demostrado ser más costo-efectivas que cualquier obra civil.
Como ejemplo, ha mencionado que es más efectivo y más barato a largo plazo poner pastos marinos y manglares para reducir el oleaje o la fuerza de los vientos o contener el avance del mar en las playas a que construyas una barda.
¿En cuánto tiempo ya no tendríamos malecón de Progreso si la erosión mantiene su velocidad actual?, preguntamos.
En las más recientes fotografías que vi, ya no hay playa en una amplia franja del malecón, responde el investigador.
Considerando que la erosión avanzó 400 m en cinco meses, es probable que para las vacaciones de verano de este 2026 la pérdida de playa del malecón ya sea un problema en prácticamente toda esta avenida de mil metros.
Oficialmente, el dragado para ampliar el puerto de altura de Progreso se inició el 11 de enero de 2026, de acuerdo con el gobierno de México.
