Con el inicio de la temporada de calor en la Península, especialistas en dermatología hacen un llamado a la población a reforzar las medidas de protección ante el aumento de la temperatura y la intensidad de la radiación solar.
La dermatóloga pediatra Dinora Desiré Chávez López advierte que la exposición prolongada al sol puede ocasionar desde enrojecimiento hasta quemaduras de segundo grado con formación de ampollas.
Además, subraya que los efectos a largo plazo pueden ser más graves si no se adoptan medidas preventivas adecuadas.
Según explica, los primeros 10 años de vida son clave para el cuidado de la piel, ya que en esta etapa se acumula gran parte de la radiación solar que una persona recibe a lo largo de su vida.
Esta exposición acumulativa puede derivar, años después, en la aparición de manchas, arrugas e incluso cáncer de piel, generalmente entre los 40 y 50 años.
En el contexto de Mérida, donde el calor extremo, la radiación intensa y el aire caliente son constantes, la especialista señala que estas condiciones también favorecen la irritación y resequedad cutánea.
Por ello, recomienda el uso frecuente de hidratantes y la aplicación diaria de protector solar.
Asimismo, enfatiza la importancia de evitar la exposición directa al sol entre las 11 y 16 horas, considerados los períodos de mayor radiación.
En el caso de los niños, sugiere privilegiar las actividades en interiores o en áreas con sombra, y, de hacerlas al aire libre, programarlas después de las 15 o 16 horas.
Dinora Chávez alerta sobre un error común: confiar únicamente en el uso del bloqueador solar.
Estos productos no ofrecen una protección total, por lo que deben complementarse con otras medidas, como el uso de ropa de manga larga, preferentemente en colores oscuros, sombreros y la búsqueda constante de sombra, explica.
Sobre el uso correcto del protector solar, indica que debe aplicarse en cantidad suficiente —dos dedos para el rostro y dos para cada brazo— y reaplicarse cada dos horas en exposición directa, o cada tres a cuatro horas en exposición indirecta.
Si se realizan actividades como nadar o se está en condiciones de sudoración constante, la reaplicación debe ser más frecuente.
