Sobre estas líneas y a la izquierda, marejada humana disfruta de su estadía en Progreso
Sobre estas líneas y a la izquierda, marejada humana disfruta de su estadía en Progreso
  • Sobre estas líneas y a la izquierda, marejada humana disfruta de su estadía en Progreso
  • Cientos de visitantes locales y campechanos acudieron a Progreso en el Sábado de Gloria. Prestadores de servicios, palaperos y vendedores indicaron que hubo buenas ventas en la jornada. Hoy se espera mayor afluencia

PROGRESO.— Un mar de paseantes provenientes de Mérida, Peto, Ticul, Oxkutzcab, Muna, Umán, Izamal, Tecoh, Acanceh, Hecelchakán, Calkiní, Campeche, entre otros municipios yucatecos y campechanos, invadió las playas de los malecones tradicional e internacional ayer, en el Sábado de Gloria.

Con el arribo de la marejada de paseantes, los prestadores de servicios y los vendedores comentaron que quedó demostrado y claro que Progreso es la capital del turismo peninsular. Su cercanía con la capital meridana, sus carreteras Mérida-Progreso, así como las vías Conkal-Chicxulub y Sierra Papacal-Chuburná, hacen que sea un destino al alcance de las familias.

La llegada de turistas comenzó a temprana hora: en el puerto amanece temprano con grupos de corredores locales y foráneos, así como de familias que acudieron a la playa a comprar pescado fresco, desayunar en el mercado y restaurantes del malecón, todos tuvieron clientela desde que abrieron a las 8 de la mañana.

Los meseros y los encargados de las pescaderías y establecimientos de alimentos expresaron que las ventas mejoraron, misma opinión compartieron los numerosos vendedores que recorrieron la playa del malecón, entre kiberos, eloteros, fruteros, de papalotes, sombreros y diversos artículos.

Además de la presencia de cientos de personas en ambos malecones, un río de vehículos invadió las carreteras con dirección a este puerto y el congestionamiento de autos fue notorio a partir del mediodía. En la calle 78, en la entrada a Progreso, se formó una larga fila de automotores que se dirigían al malecón. Los estacionamientos de las calles aledañas fueron ocupados de inmediato. La jornada sabatina se desarrolló con un día soleado, caluroso, mar en calma, sin amenaza de lluvia, que fueron los “ingredientes especiales” para un día de mucha afluencia vacacional.

De tal modo que las palapas y sombrillas resultaron insuficientes para atender a los numerosos visitantes que no repararon en pagar los $350 y $400 de las renta para pasar el día. Las familias que no rentaron sombrillas y palapas buscaron la sombra de los arcos del viaducto del muelle fiscal, y la barda serpenteada del malecón, y como ya es costumbre se convirtió en la barra más grande.

Grupos de visitantes con bebidas alcohólicas pasaron largas horas en esa parte de la zona turística. Se espera que hoy domingo la afluencia sea mayor.— Megamedia

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