A raíz del atentado armado en la pirámide de la Luna de la zona arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México, el Centro INAH Yucatán reanudó ayer la revisión de mochilas de toda persona que ingrese a Chichén Itzá, Uxmal y Dzibilchaltún.
Según informa el arqueólogo Edgar René Medina Castillo, secretario general del Sindicato Nacional Democrático de Trabajadores de la Secretaría de Cultura, Sección INAH, la medida preventiva emergente se suspendió con la pandemia del Covid-19 por la práctica de la sana distancia y medidas sanitarias para evitar el contagio del coronavirus.
Por el ataque armado del lunes pasado, en el cual perdió la vida una turista canadiense y resultaron heridos con arma de fuego 13 extranjeros más, el Centro INAH Yucatán por iniciativa propia ordenó la revisión de los bultos y mochilas de turistas y personal de todo tipo que ingrese al sitio arqueológico por el acceso principal.
La revisión empezó el martes 21 en Chichén Itzá, pero se extenderá a Uxmal y Dzibilchaltún, tres de los sitios con visitas masivas en Yucatán.
Entrevistado sobre las reacciones en Yucatán por el tiroteo, el líder sindical informa que una primera medida fue la reactivación inmediata de las revisiones de bultos.
La segunda acción fue una reunión ayer entre el sindicato con la dirección general del Centro INAH Yucatán, con la finalidad de reordenar y reforzar las medidas de seguridad en las zonas arqueológicas del estado.
La tercera es esperar las instrucciones de la dirección nacional del INAH sobre este tema.
Hasta hoy, el instituto nacional no había dispuesto alguna estrategia de seguridad específica para las zonas arqueológicas de Yucatán.
Pero sin duda, dice Medina Castillo, tanto el INAH como el Patronato Cultur, dependencia del gobierno del Estado que opera los paradores turísticos y cobra una alta tarifa de ingreso, tendrán que disponer medidas preventivas y de mejora a la seguridad de todos los que visiten estos destinos turísticos.
El arqueólogo señala que en Chichén Itzá hay un destacamento de la Guardia Nacional desde hace un tiempo para el cuidado de la seguridad del sitio.
Quizá por la tranquilidad de Chichén Itzá no realiza la labor que le corresponde, sino que los militares se dedican a la orientación de los turistas y a tomar fotografías que les piden los visitantes, cuando deberían estar patrullando y cuidando a la gente.
“La primera petición que hubo durante la reunión con el personal de la dirección del Centro INAH Yucatán es que todos hagamos la labor que nos corresponde”, recalca.
“Los custodios deben cuidar muy bien el patrimonio arqueológico, la Guardia Nacional debe velar por la seguridad de la gente y el personal, los guías de turistas deben guiar los recorridos”.
Medina Castillo, quien representa al sindicato mayoritario del INAH local, informa que esta situación del atentado armado la analizan a escala nacional, por lo que es probable que haya nuevas disposiciones más adelante.
Por ahora, la única medida preventiva es la revisión de bultos y mochilas de todo aquel que ingrese a las zonas arqueológicas.
“Tienen que hacer una labor en conjunto el INAH y Cultur porque son los que controlan los accesos de los visitantes”, reitera. “Mientras no hayan otras órdenes de las oficinas centrales, el INAH seguirá con la revisión de bultos”.
También recuerda que la revisión de mochilas, bultos y equipajes era una norma arraigada en Chichén Itzá, pero con la llegada del coronavirus se suspendió.
Cuando se quiso reestablecer la medida generó inconformidad de los visitantes y se quitó.
El parador turístico de Chichén Itzá contaba con un arco detector de armas y un equipo de medición de temperatura con pantalla digital para la detección de enfermos, señala, pero ambos dispositivos también fueron cancelados.— Joaquín Chan Caamal
Revisión de mochilas
Edgar Medina Castillo, líder sindical del INAH local, habla de la vigilancia en vestigios.
Sobre las medidas de seguridad que se deben establecer en las zonas arqueológicas de Yucatán, el arqueólogo dice con franqueza que no hay gente suficiente para la vigilancia de este valioso patrimonio cultural, lo más institucional es que la Guardia Nacional aumente su número de efectivos y tenga bajo su responsabilidad la seguridad de esos sitios.
Ante la carencia de elementos de custodia, el Centro INAH Yucatán acordó que el personal eventual del capítulo 1000 realice labores de seguridad preventiva, como son las revisiones de pertenencias de los visitantes, medida que ya se aplica desde el martes en Chichén Itzá.
