La falta de madurez y de preparación para el matrimonio genera divorcios, advierte el padre Jorge Carlos Menéndez Moguel, párroco de San Francisco de Asís, en Conkal.

“Hoy por hoy, aunque hay un enorme avance tecnológico, científico, de carreras, no se ha avanzado en el tema de la madurez humana”.

Casarse supone un grado de madurez, de estabilidad emocional, de fortaleza, de capacidad de tomar buenas decisiones. “Estamos viendo que hay una deficiente formación de la madurez humana en general”, señala.

En el primer trimestre de 2026, Yucatán registró más divorcios en comparación con el mismo lapso del año pasado: hubo 1,652 casos en contraste con los 926 del mismo periodo de 2025, según indica el Registro Civil.

Divorcios: cifras por mes

En ese período de 2026, en enero se registró el mayor número de divorcios con 331 casos, y en lo que va de este calendario febrero ha registrado el mayor número con 904 trámites.

En cuanto a los matrimonios, en el primer trimestre de 2026 se registraron 2,052 y marzo fue el mes en el que se registró el mayor número, con 719 bodas. En el mismo lapso de este año se registraron 2,696 bodas, con marzo como el mes en que registró el mayor número uniones civiles con 951. Una deficiente madurez incide en los divorcios, considera el padre Menéndez Moguel.

En el marco del Día Mundial del Matrimonio, que se conmemoró anteayer, el doctor en Teología Moral indica que las parejas se casan muy entusiasmadas, pero cuando empiezan a venir los problemas no tienen la madurez para afrontarlos, por ejemplo, la madurez supone saber sacrificarse.

“Saber renunciar a los gustos personales en beneficio de una estabilidad compartida, no hay capacidad de sacrificio, de esfuerzo, de perseverancia”, apunta. “La perseverancia es fruto de la madurez”.

Además, opina que muchas parejas optan por el divorcio porque no han tenido un buen ejemplo familiar. “A veces no es determinante, pero cuando una pareja de jóvenes se casa y en su entorno han sido testigos de pleitos, divisiones, divorcios, con mucha más facilidad son proclives a eso”.

La falta de un buen ejemplo de los padres marca el rendimiento que las parejas deberían tener para su estabilidad matrimonial, dice.

La fiesta

El sacerdote comenta que muchas parejas que se casan, incluso por la iglesia, están más pendientes del asunto social, del asunto festivo, que del compromiso que están asumiendo.

“Hay parejas que están muy ilusionadas en la boda, pero no en el matrimonio, en el compromiso”.

También considera que muchos de los matrimonios de la actualidad en comparación de los de antaño duran pocos años porque hay una falta de buenas bases.

“No todo está perdido ni todas las parejas son así”, aclara. “Todos conocemos a parejas que, gracias a Dios, con mucho esfuerzo sí han perseverado a pesar de sus crisis, sus errores, sus limitaciones. A mí me llena de mucha alegría encontrarme con parejas que cumplen 25, 30, 50 años de casados o más. A esos hay que mirar como faros”.