“Que el recorte no sea tan grande afectará en menor medida la educación de los alumnos. Hay una gran diferencia entre terminar el curso escolar el 5 de junio y hacerlo el último día de junio. Esto cubre el 90% de lo que necesitábamos para cerrar el ciclo escolar correctamente, por eso lo aceptaremos”, expresan Carlos Lavín Ramos y Elías Dájer Fadel, líderes de la Unión de Padres de Familia en Yucatán y de la Asociación de Escuelas Particulares en la entidad, respectivamente.
Como se informó ayer, el gobierno federal dio marcha atrás en su decisión de terminar de manera anticipada el ciclo escolar, que debía concluir el 15 de julio próximo, y se propuso que culmina el 5 de junio.
Sin embargo, se dio a conocer la decisión de dar libertad a los gobiernos estatales para que decidan lo que consideren.
En Yucatán, el gobernador Joaquín Díaz Mena decidió que no se reducirán las clases como se propuso al principio, pero tampoco será como estaba originalmente, sino que acabarán el viernes 26 de junio próximo.
Dájer Fadel expresa su satisfacción al confirmar que el ciclo escolar 2025-2026 se extenderá hasta finales de junio, y no a inicios de ese mes como se proponía.
Según considera, “lo que se hizo fue lavar la cara a una decisión que ya estaba tomada” e insiste en la importancia de cumplir con el programa educativo.
También destaca que el comité de escuelas particulares ya había decidido que las clases continuarían hasta finales de junio, con la entrega de calificaciones programada para julio.
“Definitivamente, terminar el 5 de junio era una locura. La decisión de alargar el ciclo hasta junio y entregar calificaciones en julio es lo que realmente se requiere para cubrir el programa completo”, explica.
El dirigente celebra que las autoridades finalmente hayan alineado su decisión con la lógica que las escuelas defendieron desde el principio.
“Hay una gran diferencia entre terminar el 5 de junio y el último día de junio. Esto cubre el 90% de lo que necesitábamos para cerrar el ciclo escolar correctamente”, indica.
No obstante, lamenta la falta de diálogo previo con las autoridades educativas.
“No se nos consultó. Esta decisión fue impuesta desde la Secretaría Nacional (de Educación Pública) sin que hubiera un consenso aquí en Yucatán”, comenta.
A pesar de ello, Dájer Fadel reafirma la disposición de las escuelas a aceptar el cierre de clases el 26 de junio y la entrega de calificaciones entre el 3 y el 5 de julio, considerándolo razonable.
Le agradece a los padres de familia por su apoyo y por hacer escuchar su opinión.
“Celebramos que finalmente las autoridades hayan seguido el sentido de la lógica y hayan dado la razón a los maestros. Es crucial que se establezca un diálogo entre las escuelas y las autoridades, y que se escuche la voz de los padres”, subraya.
Asimismo, insiste en la necesidad de mejorar la comunicación entre las escuelas y la Secretaría de Educación de Yucatán (Segey).
“No podemos seguir yendo de problema en problema. Necesitamos trabajar en conjunto y tener un consenso sobre lo que se debe hacer antes de implementar medidas, no después”.
Por otro lado, informa que hasta ayer, oficialmente las autoridades de educación en la entidad no les han notificado de este ajuste en el calendario para concluir este ciclo el viernes 26 de junio próximo, pero esperan se los informen a través de los visitadores en cada colegio.
Ante todo, recalca la importancia de una educación de calidad y la necesidad de un diálogo efectivo entre las partes involucradas, reafirmando su compromiso con la formación adecuada de los estudiantes en Yucatán.
Posibles afectaciones en la educación
Por su parte, Lavín Ramos manifiesta que, aunque el recorte es menor, aún puede afectar la educación de los alumnos, pero no sería tanto como se pretendía hacer al principio.
La medida, reconoce, no sería tan drástica “si los docentes han realizado su planeación didáctica basada en el calendario original, estos cambios de última hora podrían dificultar la cobertura del programa completo y los objetivos de aprendizaje, y esta incertidumbre puede generar complicaciones en el proceso educativo”.
De igual manera, cuestiona la razón detrás de este recorte temporal.
“Si el tiempo que se está recortando se considera prescindible o son ‘tiempos muertos’, surge la pregunta de por qué se considera necesario en el calendario escolar en primer lugar”, asegura.
Además, sugiere que en lugar de asumir que los alumnos estarán protegidos del calor en casa, sería más sensato invertir en la infraestructura adecuada para que las escuelas puedan hacer frente a las altas temperaturas, que son una constante en Yucatán.
Como otro punto de preocupación, señala la falta de inclusión de los padres de familia en la toma de decisiones educativas.
“Se sigue extrañando que no se nos considere en estos procesos. Esperamos que en futuras ocasiones se nos incluya desde el inicio de las discusiones y que las medidas sean realmente en beneficio de todos, no en función de intereses políticos particulares”.
También subraya la importancia de una comunicación efectiva y la participación activa de los padres en la educación de sus hijos.
“Es fundamental que se busque el bienestar de los estudiantes y que las decisiones se tomen de manera transparente y consensuada”, enfatiza, y confirma su compromiso con la educación de calidad en Yucatán.
Lo importante, resalta, es la necesidad de un enfoque colaborativo en la educación, donde todos los actores involucrados puedan aportar a un sistema que responda a las realidades y necesidades de los estudiantes y sus familias.
