El nuevo Hospital General “Dr. Agustín O’Horán”, inaugurado este mes, se presenta como un avance significativo en la infraestructura de salud pública en Yucatán, pero también se encuentra rodeado de controversias y desafíos, al ser una obra que se desarrolló entre retrasos y polémicas en el manejo de recursos durante su construcción, que se inició en 2023 y a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional.
La obra ha sido catalogada por las autoridades estatales y federales como de gran simbolismo para Yucatán, sobre todo por el calificativo de ser “el más grande hospital de América Latina con avance tecnológico”.

Sin embargo, por su ubicación, se instaló en una zona con una conectividad vial reducida que despertó inquietud de especialistas, ante el problema que podía representar el acceso al hospital, que algunos señalaron como una falta de planificación en este rubro.
De acuerdo con toda la información pública, esta no es una obra de los actuales gobiernos federal y estatal, sino que fue heredada de anteriores administraciones. Mauricio Vila Dosal cuando iniciaba su período en 2018 empezó a gestionar esta obra y puso la primera piedra en junio de 2023, durante la administración presidencial de Andrés Manuel López Obrador.
La iniciativa y el impulso político inicial partieron del gobierno de Vila Dosal, quien entregó el terreno en el sur de Mérida, junto al Materno Infantil y cerca del centro Comunitario Amistad Corea-México.
Constructores
La ejecución física fue encargada a ingenieros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en coordinación con el IMSS-Bienestar, por lo que se trata de una obra de inversión federal prioritaria dentro del esquema de salud pública de la actual administración presidencial.
Técnicamente la obra estuvo en construcción 34 meses, y eso incluye al menos 25 meses de retraso respecto a la fecha inicial para su inauguración que se había previsto para el primer trimestre de 2024, pero se reprogramó y se fue postergando al menos en siete ocasiones distintas.
Una de los principales polémicas fue por costos y sobre costos, como informó el Diario el 9 de noviembre del año pasado, cuando dimos a conocer que: “La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) incurrió en prácticas de opacidad en el ejercicio del gasto y de falta de transparencia en sus convenios de colaboración, en la construcción del nuevo Hospital O’Horán, según revela una investigación de la Auditoría Superior de la Federación (ASF)”.
En este caso se recuerda que en 2023 esa dependencia se hizo cargo de la edificación de esa obra, mediante un convenio de colaboración con el IMSS-Bienestar por un monto total de 4,708 millones de pesos.
Como parte de ese pacto, el IMSS-Bienestar transfirió a la Sedena 2,712 millones 786,000 pesos en 2024.
Por eso, en términos políticos, el nuevo O’Horán es una obra heredada, concebida en el mandato anterior, pero concluida y entregada en el gobierno de Joaquín Díaz Mena, lo que genera debates sobre a quién corresponde más el crédito (o el castigo) por retrasos y sobrecostos.
Al colocarse la primera piedra en junio de 2023, se habló de una inversión de alrededor de 3,600 millones de pesos, y algunos documentos gubernamentales posteriores mencionaron también un monto cercano a 3,000 millones.
En 2025, con la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se informó que la inversión se había elevado a 44,700 millones de pesos, un aumento de 1,100 millones a la cifra inicial.

Auditoría
Al revisar la ASF el ejercicio del gasto de esa cifra encontró, como informó el Diario el 9 de noviembre de 2025, según la Auditoría de Cumplimiento a Inversiones Físicas 2024-1-47AYO-22-0417-2025, “la falta de documentación comprobatoria de la planeación y ejecución del proyecto, ya que la dependencia no remitió los anexos números 3 y 9 que forman parte integrante del convenio de colaboración y de sus convenios modificatorios”.
Incluso el informe reporta que “no informó cómo gastaron los recursos destinados a los programas de equipos de instalación permanente, de empleo de personal técnico, administrativo y de servicios”.
Esta fue una de las causas de las varias suspensiones de la obra y atrasos en la construcción de este hospital, en la actual administración estatal y federal, pues estaba previsto inaugurarlo en el primer trimestre de 2024, en el gobierno de Vila Dosal.
Luego se pospuso para diciembre de 2025, se corrió a febrero de 2026, después a marzo, luego para abril y finalmente a mediados de este mes.
En marzo pasado se reveló que el costo total llegaría a 5,200 millones de pesos; es decir, un incremento de 1,600 millones (aproximadamente 44% más) frente al presupuesto original anunciado en 2023, por lo cual la perspectiva crítica lo interpretó como un sobrecosto significativo en una obra de salud pública, con especial sospecha sobre ajustes de monto que no se habían explicado con detalle en el tramo final del proceso.
Además, las múltiples reprogramaciones de la inauguración alimentaron narrativas de desorden en la planeación y coordinación entre instancias federales (IMSS-Bienestar) y estatales, lo que ha sido utilizado políticamente tanto por actores críticos como por el propio gobierno para justificar la complejidad de la obra.
Al inaugurarlo y ponerlo en marcha el pasado domingo 17 de mayo, la presidenta Sheinbaum reiteró que es el más grande del país y de América Latina, como al día siguiente resaltara la jefa de la Nación al calificar a esta obra como “impresionante”, con capacidad para 622 camas, 16 quirófanos, la tecnología más avanzada de México, con inteligencia artificial.
Incluso por sus dimensiones dijo que este nuevo hospital con sus instalaciones cuenta con tres kilómetros de pasillos, todo ocupa un espacio, como el tamaño del Zócalo de Ciudad de México, donde ya operan alrededor de 1,800 especialistas, “pero lo más importante, no se cobrará por los servicios que se presten, y se atenderá a pacientes de toda la región, no solo de Mérida”, afirmó.

Este nuevo Hospital General “Dr. Agustín O’Horán” fue presentado como la obra de salud pública más grande del gobierno federal en Yucatán, con capacidad pensada para brindar servicio a más de 2.1 millones de personas del sureste mexicano.
En ese contexto, también se planteó el problema de movilidad por la que atravesaría la zona, sobre todo para acceder a las nuevas instalaciones.
La situación es tal que, a decir de especialistas en movilidad, se considera urgente construir un distribuidor vial en la intersección de la 60 Sur, como una infraestructura clave para mejorar la conectividad en la zona, especialmente con la próxima incorporación del Hospital O’Horán y otros centros de salud cercanos, como publicó el Diario con declaraciones de Eduardo Monsreal Toraya, del Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida.
El pasado martes 12 de mayo, en días previos a la inauguración de este hospital, el Diario dio a conocer observaciones de Monsreal Toraya, entre las que resaltó que quedaba alejado de paraderos desde el punto de vista peatonal y que las rutas que circulaban en esa zona tenían que desviarse.
También comentó que había mucha diferencia en conectividad y movilidad del anterior O’Horán a cuyas puertas pasaban numerosas rutas de autobuses y colectivos, hasta foráneos, mientras que para el nuevo su acceso es muy complicado.
“Desde 2011 se planteó la necesidad de un distribuidor vial en el cruce de la 60 Sur y 60 Norte. Este es un punto crítico que debe ser atendido”, afirmó al explicar que a diferencia de hace una década, cuando la zona tenía pocos asentamientos, hoy cuenta con una población considerable que requiere mejores conexiones viales hacia el sur de Mérida.
“Este distribuidor no solo beneficiaría a los habitantes de colonias como Villabonita y Guadalupana, sino también a todos los usuarios del Hospital O’Horán”, añadió.
Con ese panorama, la Agencia de Transporte de Yucatán implementó un operativo para cubrir la demanda de pasajeros hacia el hospital al que denominó: programa de movilidad articulada “Conecta con el Nuevo Hospital O’Horán”.
Según informó la ATY, actualmente conectan con el hospital las rutas R6 60 Penal, R409 Xmatkuil-Dzununcán-Hospitales Sur, R10001 Circuito Periférico Exterior y R10002 Circuito Periférico Interior. También constataron la operación de las vans de Dzununcán, Santa Cruz Palomeque y Hospital Materno-Hospital O’Horán, las cuales ingresan directamente al nosocomio para realizar ascenso y descenso de pasajeros.
Lo que ha causado extrañeza es que el busto del médico cuyo nombre lleva el nosocomio no fue trasladado al nuevo recinto médico.
El busto de Agustín O’Horán y Escudero aún permanece en el antiguo edificio, ubicado en la puerta principal sobre la avenida Itzaes. Aunque podría realizarse una réplica para que ambos inmuebles cuenten con una escultura, la pieza original es considerada un monumento histórico en honor del destacado galeno yucateco.
De acuerdo con registros históricos, el busto fue esculpido por Leopoldo Tomassi. La obra fue colocada para honrar la memoria de O’Horán, quien además de médico y político, participó en la cofundación de la Escuela de Medicina.

El 15 de junio el antiguo hospital Agustín O’Horán cerrará sus puertas como nosocomio, una vez que funcionen todas las clínicas especializadas en la nueva sede ubicada en el sur meridano, la cual, el pasado lunes, comenzó brindar el servicio del área de Urgencias.
Actualmente, según dijo el titular de la Secretaría de Salud de Yucatán, Miguel Alcocer Gamboa, el recinto ya cuenta con todos los servicios funcionando y que, hasta el lunes por la tarde, habían ingresado 101 pacientes.
La más reciente polémica ocurrió el pasado lunes 25, cuando a solo ocho días de su inauguración varias áreas del edificio se inundaron debido a un aguacero.
La afectación fue grabada y difundida en las redes sociales, donde usuarios señalaron posibles fallas en la construcción.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA / Megamedia
Servicio de transporte
Ante las críticas a la movilidad, la Agencia de Transporte de Yucatán ideó un programa para llegar al hospital.
Rutas
Según informó la ATY, actualmente conectan con el hospital las rutas R6 60 Penal, R409 Xmatkuil-Dzununcán-Hospitales Sur, R10001 Circuito Periférico Exterior y R10002 Circuito Periférico Interior. También llegan las combis de Dzununcán, Santa Cruz Palomeque y Hospital Materno-Hospital O’Horán, las cuales ingresan al nosocomio para realizar ascenso y descenso de pasajeros.
