TIZIMÍN.— Obras que en su momento fueron anunciadas como proyectos de impulso económico y cultural, hoy están abandonadas, desmanteladas y sin mantenimiento, convertidas en verdaderos “elefantes blancos” pese a que se construyeron con recursos públicos.
Uno de los casos más visibles es la antigua planta procesadora de chile habanero, ubicada a la salida hacia Río Lagartos, de la cual únicamente permanecen en pie dos edificios, uno donde funcionaba la planta procesadora y otro que era utilizado como oficinas, además del área de etiquetado y empaquetado de las salsas.

En la parte trasera todavía pueden verse las estructuras metálicas de dos enormes invernaderos, donde se cultivaban plantas de chile habanero, aunque actualmente están en completo abandono.
Hace aproximadamente una década el sitio tuvo su mejor época, pues generó empleos y producción de salsas derivadas del picante.
Con el paso de los años el proyecto perdió actividad hasta quedar totalmente cerrado. Este inmueble abandonado fue construido con recursos federales.

Otra edificación que permanece sin uso es la Casa de la Cultura, situada en la colonia Antorcha Campesina, construida en 2018 con una inversión aproximada de tres millones de pesos.
En la actualidad el lugar permanece cerrado, con cristales rotos y partes desmanteladas. Los vecinos señalan que desde hace tiempo este espacio dejó de utilizarse para actividades culturales y hoy está completamente abandonado.
Otra obra que se suma a los “elefantes blancos” es la concha acústica, construida en 2013 en el fraccionamiento Benito Juárez, al norte de la ciudad.

Este sitio fue creado para la realización de eventos culturales y artísticos; sin embargo, actualmente presenta daños en las veleras laterales y deterioro.
Ya no cumple con su objetivo y ahora es usado como un área improvisada para jugar fútbol.— WENDY UCÁN CHAN
