Los cenotes no solo son depósitos de agua dulce, sino ecosistemas complejos que albergan una gran diversidad de vida, señaló el doctor en ciencias Efraín Chávez Solís, en reciente charla.
“Las personas olvidan que no son albercas, son ecosistemas, hay mucha vida debajo de nuestros pies”, expresó el especialista, quien ha realizado exploraciones subacuáticas en distintos cenotes de la península.
En su plática compartió que en la región existen tres variantes principales de estructuras subterráneas: los cenotes, donde el agua queda expuesta; las cavernas, que cuentan con una pequeña entrada y una gran bóveda inundada, y las cuevas, espacios completamente subterráneos sin presencia de luz.
El científico detalló que estas formaciones también permiten estudiar la historia geológica y climática de la Tierra. Indicó que existen cuevas cuya profundidad sugiere que hace 20 mil años el nivel del mar se encontraba hasta 120 metros por debajo del actual.
Los cenotes representan una puerta al pasado, añadió, pues en ellos se han encontrado restos de fauna de la edad de hielo y evidencia humana antigua.
“Hemos llegado a encontrar restos de animales de la edad de hielo, como dientes de sable, elefantes enanos y restos humanos de más de 13 mil años”, comentó.
Asimismo, aclaró una de las creencias más difundidas sobre el origen de los cenotes: no fueron creados directamente por el impacto del meteorito que extinguió a los dinosaurios.
El experto dijo que cuando ocurrió la colisión, hace 66 millones de años, la Península de Yucatán permanecía sumergida bajo el océano, mientras que la formación de los cenotes es mucho más reciente y está relacionada con la elevación de la Península entre ocho y 30 millones de años.
Además, puntualizó que para la formación de cavernas y cenotes es necesario que la roca kárstica quede expuesta a tres factores principales: la precipitación, que fragmenta la roca; un nivel del mar más bajo, que permite los derrumbes, y las haloclinas, fronteras entre agua dulce y salada que aceleran la disolución de las paredes rocosas.
En cuanto a la biodiversidad, expuso que se han registrado 67 especies asociadas a estos ecosistemas, en su mayoría crustáceos, y que alrededor del 86% son endémicas de la Península de Yucatán.
Además habló sobre los riesgos ambientales que enfrentan los cenotes y el acuífero de la región. Además subrayó que se trata de ecosistemas muy delicados y vulnerables a la contaminación.
“A través de los cenotes podemos cuidar el acuífero o contaminarlo, son los accesos que tenemos para estudiar el ecosistema, cómo funciona, quién lo habita, cómo cambia y cómo lo podemos cuidar o afectar”, afirmó.
Según enfatizó, en algunos sitios ya se han detectado metales pesados, pesticidas, coliformes fecales, además de fenómenos como la disminución de oxígeno y la eutrofización, proceso que provoca un crecimiento excesivo de algas debido al exceso de nutrientes y luz solar.
Pese a ello, consideró viable el aprovechamiento turístico de estos espacios siempre que exista regulación y conciencia ambiental entre los visitantes, impulsando un turismo de bajo impacto que permita conservar estos ecosistemas únicos.— Pablo May Pech
Cenotes ¿Sabías qué?
13,000 años
Restos de animales
Se han hallado restos de animales de la edad de hielo, como dientes de sable, elefantes enanos y restos humanos.
66.000,000 años
Impacto del meteorito
La colisión ocurrió en ese lapso de tiempo, pero la formación de los cenotes se remonta de 8 millones a 30 millones de años.
67 especies
Endémicas
El 86% son endémicas de la Península de Yucatán, en su mayoría crustáceos.
