En Ticul, los aficionados vieron la transmisión del partido de México envueltos en plástico con paraguas
En Ticul, los aficionados vieron la transmisión del partido de México envueltos en plástico con paraguas

  • En Ticul, los aficionados vieron la transmisión del partido de México envueltos en plástico con paraguas
  • Las zonas Fan que se instalaron en Progreso (arriba) y Tizimín. En el puerto cayó un aguacero durante la transmisión de la apertura de la Copa del Mundo

La decisión de destinar recursos del erario para transmitir partidos del Mundial 2026 en espacios públicos, plan gubernamental nombrado “Zona Fan”, puede interpretarse más como una estrategia política para disminuir la presión social que como una necesidad prioritaria de la población, considera el doctor en Sociología y analista político Othón Baños Ramírez.

Al hablar sobre el anuncio del gobernador Joaquín Díaz Mena de destinar millones de pesos para transmitir los partidos en las “Zona Fan” los días 11, 18 y 24 de junio, el también investigador de la Uady señala que el contexto nacional es determinante para entender la decisión gubernamental.

“Es importante tomar en cuenta que el gobierno, que es la presidenta (Claudia) Sheinbaum (Pardo), está seriamente cuestionado por varias organizaciones sociales que están reclamando sus derechos, y se están movilizando por todas partes del país, pero principalmente en Ciudad de México, aprovechando que se da ese evento internacional”, señala.

En entrevista con el Diario, el sociólogo considera que la transmisión abierta de los partidos puede funcionar como un mecanismo para desviar la atención de los conflictos y demandas sociales que enfrenta actualmente el gobierno federal.

“Entonces, en esta situación, uno no puede más que sospechar de que se trata de un distractor social, de que se trata de un gasto para distraer socialmente a la gente que, de otra manera, estaría más atenta a las movilizaciones sociales (…) Es, pues, una decisión política”.

Es un dinero que se gasta para disuadir políticamente, para bajarle presión política al país. Es eso lo que está pasando”.

Respecto al posible impacto de estas acciones en la percepción ciudadana, el investigador señala que no necesariamente se traducen en mayores niveles de aprobación para las autoridades, aunque sí generan una reacción favorable en parte de la población.

Simpatía

“Aprobación no necesariamente. Pero por lo pronto despierta una simpatía para decir: ‘bueno, por lo menos nos dejan ver el partido’. O sea, esto es lo que está de por medio. No necesariamente una simpatía, pero sí una forma de decir: ‘bueno, pues el gobierno está apoyando en nuestro deporte’”.

Baños Ramírez rechaza que la transmisión de los encuentros mundialistas pueda catalogarse como una necesidad social en sentido estricto, la vincula más con el papel que históricamente ha desempeñado el fútbol como fenómeno de masas.

Asimismo, subraya que el fútbol también está ligado a importantes intereses económicos y políticos.

“No solo es un fenómeno de masas, es un fenómeno de dinero, de negocios, de grandes negocios, por eso estas decisiones del gobierno son decisiones políticas que buscan mantener, pues, la simpatía, pero no tanto como simpatías, sino aplacar el descontento social”.

“Yo no digo simpatía, pero sí lo aplaca, mantiene aplacado el problema social que está latente, que huye por todos lados, como hemos podido ver en estos días”.

Aunque sectores de oposición y diversos ciudadanos han calificado el gasto como un derroche innecesario, el académico considera que, desde la lógica política, la medida puede resultar efectiva.

“Pues sí es una decisión políticamente acertada. Yo creo que esto es una decisión que alivia bastante los problemas del gobierno”, expone. “O sea, francamente, sí es una decisión políticamente acertada en el sentido de que beneficia y baja la presión social que hay sobre el gobierno de la presidenta Sheinbaum actualmente, una presión que está por todos lados”.

En el caso de Yucatán, dice el doctor Baños Ramírez, el efecto sería similar.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.