Los precios se ajustan permanentemente a una velocidad más rápida para los salarios, señala el doctor Gabriel Rodríguez Cedillo, economista y académico de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

¿La inflación en la comida en Mérida va más rápido que los aumentos de sueldo?

“Hay un aumento generalizado en los precios y la parte de los alimentos es el que impulsa que haya ese incremento imparable”, dice.

“Hay muchos restaurantes, tenemos una cultura gastronómica y eso impulsa el consumo y hace que se disparen los precios en los productos alimentarios. En restaurantes ofrecen desayunos, almuerzos y cenas. Y esto multiplicado en los más de 20 que hay en cada una de las plazas comerciales, eso impulsa que los precios de los bienes aumenten”.

¿Los programas asistenciales son solo un “parche” que oculta el problema real?

“La función de los programas sociales del gobierno están conteniendo un mayor deterioro de la economía”, señala.

“Estos programas, en un primer momento fueron un alivio para las personas en un mediano plazo. Contuvo la pobreza y ayudó para que en un momento se superara el nivel de pobreza”.

“Pero ahora esos programas están conteniendo que esa gente regrese a la pobreza, pero en cinco años más será superada por los precios y el apoyo será insuficiente porque sigue el ritmo alcista, porque si vas ahora y dos meses después al supermercado verás que ya se movieron los precios”.

¿Se justifica esa alza de precios imparable?

“No hay un elemento que justifique. No es una demanda gigante como para que se ajusten los precios en forma constante”, subraya.

“Realmente siempre ha habido, aun cuando no había aumentos salariales tan altos. Hay una ilusión de que existe mucha demanda de productos y por ello aumentan los precios, pero no hay una justificación para que se aplique esta escalada permanente. Es cierto que está creciendo Mérida, pero no ocurre esa tendencia en todo Yucatán”, apunta.

¿Cree que es un abuso del sector productivo?

“Creo que sí. Te pongo un ejemplo claro de este efecto. Hoy, una marquesita en el Parque de las Américas se vende a 80 pesos y si le agregas un ingrediente extra pagas 10 pesos más. Suben los precios porque ven que la gente sí lo puede pagar, no es que haya mucha demanda de marquesitas”.

¿Quién podría parar esta escalada de precios altos injustificados?

“Tiene que ser por acuerdo social, económico y político. Tienen que haber un pacto para congelar los precios porque vemos ajustes de precios todo el año”, indica.

“La gente tiene que ser más inteligente en su consumo. Para que alcance más los ingresos tienen que dejar de consumir fuera de casa, porque un desayuno vale en promedio 600 pesos. Incluso, un perro caliente o una hamburguesa es más caro en los restaurantes o puestos callejeros, que si lo preparas igual en tu casa”.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.