Bernabé Chan Castañeda, secretario general del sindicato de alarifes en Yucatán, lamenta la segunda muerte de un trabajador de la construcción en Mérida y revela que muchas empresas no respetan las reglas de seguridad ni de afiliación al Seguro Social.
En marzo pasado se desplomó un techo en demolición en la calle 48 entre 55 y 57 del rumbo La Mejorada, donde murió un albañil.
El miércoles 8 de julio un adolescente murió al caer de un andamio mientras realizaba trabajos en una escuela privada del fraccionamiento Campestre.
Entrevistado sobre estas tragedias, Chan Castañeda destaca que la albañilería es un trabajo de alto riesgo, tanto por la altura en que se trabaja como por los materiales que manejan.
Se requiere resistencia física, conocimientos sobre esta industria, el uso de equipos de protección y seguridad, a la par de capacitación constante.
Lamentablemente esto no se tiene porque la Secretaría de Infraestructura y Bienestar mantiene inactivo el programa Dignificar, creado por gobiernos priistas y respetado por el gobierno panista anterior.
Un menor albañil, una anomalía
El dirigente reconoce que fue una anomalía de la empresa o el contratista contratar al menor de 16 años para labores de albañilería y mucho más que le permitió estar en las alturas sin arneses, casco y otros elementos de seguridad.
“En la albañilería hay muchos riesgos. Desde el mal acomodo de materiales hasta el mal aseguramiento de andamios y apuntalamientos porque pueden ocasionar una tragedia, más si hay falta de protección”.
También dice que los riesgos incluyen a personas con presión alta porque con el fuerte calor, si están en las alturas, pueden sufrir mareos y algún accidente. Todo esto lo tiene que saber el contratista o quien esté al frente de algún trabajo de la construcción.
Sobre la muerte del menor de edad, el líder de los albañiles no duda en señalar que la empresa o contratista de los trabajos en esa escuela privada no debió ocuparlo. Fue indebido darle trabajo de albañil aunque piense que es sencillo porque no pensó en los riesgos graves de esta actividad.
“La responsabilidad es de la empresa o del contratista que lo llevó, porque pienso que la escuela contrató a una empresa”, señala. “Seguramente el menor no tenía la capacitación ni la experiencia para ese trabajo porque era estudiante y estaba de vacaciones”.
“Cuando nos olvidamos de situaciones importantes, como es la seguridad, lamentablemente se llega a los accidentes”.
Chan Castañeda refiere que alto número de albañiles tiene algún accidente menor en una obra. No salen a la luz porque no son graves, pero constantemente sufren heridas cortantes, se caen por resbalones, se dan algún martillazo, sufren lesiones con la carretilla, algún clavo atraviesa sus chancletas, entre otros incidentes menores.
No tiene alguna cifra, pero son constantes los accidentes de trabajo.
“Eso es lo que la capacitación evita”, subraya. “Antes, muchos albañiles trabajaban con chancletas y sin seguridad ni protección”.
“Con el programa Dignificar daban botas resistentes, te daban herramientas, te enseñaban a usar los equipos de protección y a ensamblar andamiajes y apuntalamientos, pero todo eso ya no se da”.
Chan Castañeda recuerda que la actual Secretaría de Infraestructura y Bienestar es la encargada de captar los recursos que aportan las empresas por cada obra que realizan, de administrar esas aportaciones y de financiar con ese dinero cursos en el Instituto de Capacitación de la CMIC Yucatán.
Sin embargo, mientras la Secretaría de Infraestructura no solicite los cursos, la CMIC simplemente no los da porque tiene un costo.
“Precisamente para la capacitación de los albañiles y otros trabajadores de la construcción crearon el fondo de Dignificar”, recuerda. “Debe tener un fondo bastante oneroso porque hace rato que no funciona”.
En una entrevista con el Diario el 12 de junio pasado, la secretaria de Infraestructura, Alaine López Briceño, reveló que en breve se reanudarán las actividades del programa Dignificar que, según un decreto del gobierno, en esta administración se llamará Cimientos del Renacimiento.
En esa entrevista, la titular de la SIB dijo que cuando recibió el Fideicomiso Yucateco para la Dignificación y Desarrollo Integral de los Trabajadores de la Construcción (Fyditrac) tenía un capital de $30 millones.
El líder de los albañiles revela que no tiene acercamiento con la secretaria López Briceño, solo con el presidente de la CMIC, quien hace su lucha para que este programa de capacitación se reactive.
También considera que la falta de capacitación y los accidentes mortales pueden afectar la industria de la construcción, pues las constructoras grandes creen que no hay mano de obra calificada aquí y miran a otros lares.
“No he escuchado ningún comentario de que piensan arrancar el programa de capacitación pronto”, admite. “Estamos como en el primer día que empezó el sexenio de este gobierno”.
Asimismo, revela que hoy día, ante la alta demanda de albañiles, muchos trabajadores aceptan trabajos de contratistas o pequeñas empresas sin las prestaciones debidas y sin que les den de alta en el Seguro Social, como pasó con el joven fallecido en la escuela privada, que no estaba dado de alta en el IMSS.
Por ello, exhorta a sus compañeros albañiles que exijan su inscripción al IMSS cuando realicen algún trabajo para un contratista o empresa.— Joaquín Chan Caamal
En sus propias palabras Bernabé Chan Castañeda, líder del sindicato de alarifes en Yucatán
“En las obras públicas o de grandes inversiones las empresas necesariamente tienen que inscribir a los obreros al Seguro Social”.
“Algunas empresas que trabajan en la inversión privada están brincando esta obligación, principalmente en obras medianas y pequeñas porque casi no se ven, y el IMSS no tiene suficiente personal para realizar las inspecciones de cada obra”.
“No se ven intenciones de reactivar Dignificar en este gobierno. Esperamos que no se desvíe ese dinero porque lo aportan las empresas”.
“Es importante que se reactive Dignificar no solo por la seguridad de los trabajadores, sino porque dan equipo de seguridad y enseñan al cuidado”.
