El reciente desprendimiento de material de la fachada de una de las antiguas casonas de la calle 65 entre 54 y 56, en el centro de Mérida, volvió a poner sobre la mesa el debate por la conservación de este tipo de edificios.
La caída de una parte del adorno de la fachada de ese predio cayó sobre un puesto de venta de limones que atendía una mujer, quien terminó con lesiones en las manos, la espalda y la cabeza.
En primer y segundo cuadros de la capital yucateca diversos edificios antiguos que se derrumban poco a poco o que están en evidente abandono forman parte del panorama cotidiano.
En ocasiones la cantidad de permisos y la inversión económica que se requiere para darle mantenimiento se vuelve un obstáculo para su conservación.
Otras veces la situación jurídica del predio no está definida luego de fallecer sus propietarios, lo que frena aún más cualquier intento de conservación.
Además, otras casonas están a la venta desde hace años sin que se concreten las operaciones, ya sea por la fuerte inversión que requeriría su rescate o porque los precios son elevados.
Casonas que datan de finales del siglo XIX o de la primera mitad del XX sucumben poco a poco a la acción de los elementos naturales y van quedando en el olvido en distintos rumbos meridanos.
Recientemente en entrevista con el Diario, Zazil Guadalupe Canto Ureña, presidenta del Patronato del Centro Histórico de Mérida, compartió que en esta zona hay alrededor de 20 mil predios, aunque un 20 por ciento de ellos se encuentran abandonados.








