Fernando Patricio Sánchez Pascual, integrante del Grupo Scout 37 Kukulcán, orienta a la gente sobre el registro de donadores de órganos
Fernando Patricio Sánchez Pascual, integrante del Grupo Scout 37 Kukulcán, orienta a la gente sobre el registro de donadores de órganos

Mientras muchos niños dedican su tiempo libre a los videojuegos o al deporte, Fernando Patricio Sánchez Pascual, de 11 años de edad, decidió emprender una misión distinta: informar a las personas sobre la donación de órganos y promover una decisión que puede salvar vidas.

Integrante del Grupo Scout 37 Kukulcán, desarrolla el proyecto “Tu historia aún no ha acabado”.

Por medio de esta iniciativa busca fomentar la cultura de la donación de órganos como parte del proceso para obtener la insignia Mensajeros de la Paz, uno de los reconocimientos más importantes del movimiento scout.

“En el futuro quisiera ser médico. Me gusta mucho la medicina y con este proyecto quiero cambiar los conocimientos, las creencias y los valores que muchas personas tienen sobre la donación de órganos”, expresa.

En esta iniciativa recibe el acompañamiento del director general del Centro Estatal de Trasplantes (Cetry), Jorge Martínez Ulloa, y de Susana Cicero, jefa de sección de Tropa del Grupo Scout 37.

Debido a su edad, Fernando no participa directamente con pacientes trasplantados. Sin embargo, acompaña al personal del Cetry durante jornadas informativas en hospitales del IMSS, como la UMAE y la Clínica T1, donde entregan material informativo a los asistentes.

Además de repartir folletos, el menor explica a las personas el proceso para registrarse como donadoras voluntarias y responde las dudas de quienes se acercan. A partir de esa experiencia, asegura, el principal obstáculo no es el desinterés, sino la falta de información.

“He visto personas que tienen curiosidad, pero también mucho miedo”, dice.

Por ello, recomienda que, además de inscribirse en el Registro Nacional de Donadores, las personas hablen con sus familiares sobre el tema.

“La familia es quien tiene la última decisión cuando una persona fallece. Por eso es importante hablarlo con ellos”, refiere.

Durante sus pláticas también informa que una persona viva puede donar un riñón, un pulmón o parte del hígado.

Después del fallecimiento es posible donar el corazón, ambos pulmones, el hígado, los riñones, el páncreas, las córneas y otros tejidos que pueden mejorar o salvar la vida de otras personas.

Fernando afirma que cada conversación representa una oportunidad para generar conciencia.

“Podemos seguir dando vida donando nuestros órganos y dando felicidad a quienes están sufriendo por una enfermedad. Es mejor que puedan servirle a alguien que los necesita”, señala.