En la penumbra de las cavernas de Kantemó, Quintana Roo, ocurre un fenómeno biológico único en el mundo: serpientes que cuelgan del techo de las rocas para capturar murciélagos a ciegas y en pleno vuelo.
Este sorprendente proceso de adaptación fue el eje central de la conferencia “Guardianas del Inframundo”, impartida por el biólogo Jherico Meléndez Cumi, en el marco del quinto Festival Mexicano de las Serpientes.
Durante su ponencia, el especialista trazó un recorrido sobre el simbolismo de estos reptiles a lo largo de la historia humana.
Él explicó cómo en civilizaciones como la griega, la india, la china y las culturas mesoamericanas —a través de deidades como Kukulcán y Quetzalcóatl— las serpientes representaban sabiduría, salud y un vínculo entre el cielo y el inframundo.
Asimismo, señaló que la percepción negativa y el estigma de “criaturas malignas” que persiste en la actualidad derivan principalmente de la cosmovisión europea medieval traída durante la Conquista.
Al abordar el fenómeno de la Península de Yucatán, Meléndez Cumi detalló cómo el suelo kárstico —rico en rocas calizas y sistemas de cavernas— ha propiciado refugios clave para la fauna.
Sin embargo, resaltó que la población de culebra ratonera yucateca (“pseudelaphe phaescens”) que habita en Kantemó ha desarrollado un método de supervivencia extraordinario.
A diferencia de sus congéneres de superficie, esta especie no venenosa se desplaza al atardecer por las paredes de las cuevas, se ancla firmemente a las grietas sosteniéndose solo con la punta de la cola y forma una curva en “J” en el aire.
Guiadas por la vibración del aleteo de miles de murciélagos que salen a alimentarse, atacan con precisión milimétrica para atraparlos en el aire mediante constricción.
“El espectáculo que se puede ver en Kantemó no es solo ver a serpientes comer murciélagos, es la extraordinaria combinación de varios comportamientos que no se ven en otras partes”.
“En Kantemó podemos ver a una población única de una especie que se ha adaptado al entorno de la cueva, manteniéndose suspendida por varios minutos esperando a los murciélagos para, de un ataque preciso, atrapar a su presa”, puntualizó el especialista.
Conservación
El encuentro concluyó con un llamado a cambiar la estigmatización y el miedo infundado hacia las serpientes por fascinación y respeto, recordando que su conservación no solo es vital para el equilibrio de los ecosistemas, sino también para preservar el patrimonio e identidad cultural de la región.— PABLO MAY PECH
