MÉRIDA, Yucatán.— La primera encuesta Data Coparmex 2026 arroja un panorama muy adverso para Yucatán en materia de inversiones y creación de empleos formales por un profundo desánimo para hacer negocios en el Estado.
Al comentar los resultados de dicha encuestas realizadas entre socios de este sindicato patronal, el presidente de Coparmex Mérida, David Reyes Aguiar, afirma que el ánimo para invertir en el Estado está en mínimos históricos porque solo el 17.9% de los empresarios de Coparmex tiene intenciones de invertir en nuevos o ampliación de sus negocios. El restante 82.1% no quiere invertir por la crisis económica actual, por la falta de certeza jurídica y el exceso de trámites, mismos que propicia actos de corrupción.
“No es momento de arriesgar”
“Es el nivel más bajo desde que tenemos registros. Esto significa que 8 de cada 10 empresarios yucatecos socios de Coparmex Mérida dicen hoy que no es momento de arriesgar, que no es momento de crecer y que no es momento de contratar”, señala el líder empresarial. “Y esto no es una percepción, son nuestros socios, son empresas reales que hoy están posponiendo inversiones y empleos, lo que se traduce en que 8 de cada 10 fuentes de trabajo que Yucatán pudo crear, hoy están en pausa”.

Dijo que está situación refleja que los empresarios no están creando los empleos formales que podría estar creando. Estos datos son un diagnóstico, son el termómetro de la economía real. Y si el termómetro marca fiebre, ejemplifica, no hay que romper el termómetro, hay que atender la causa de esto, que es recuperar la confianza.
Pérdida de confianza y aumentó la inseguridad jurídica
Reyes Aguiar puso énfasis en la recuperación de la confianza porque en los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, hay problemas serios por atender. Incluso, afirma que desde la elección popular de jueces, magistrados y ministros, como parte de la reforma judicial, que impulsaron los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo, empezó la pérdida de confianza y aumentó la inseguridad jurídica porque no saben en qué momento van a cambiar las reglas y los impartidores de justicia actuarán con criterio político.
“Podemos escuchar muchas cifras muy diversas de que vamos muy bien, pero tenemos que recuperar la confianza para que pueda retornar la inversión”, advierte. “Si no hacemos eso, no va a retornar. ¿Por qué? Porque nuestros socios nos lo dicen claramente, que las condiciones para invertir se han deteriorado siendo los tres factores que más les preocupan, la incertidumbre económica, la falta de certeza jurídica y la tramitología”.
“Es decir no es falta de ganas, es falta de condiciones”, reitera. “¿Por qué? Porque además de la incertidumbre, también se ha normalizado la idea de que quien invierte y genera empleo formal es un villano. Esta narrativa está matando la inversión”.
Señal equivocada

Recalca que continuamente se ha mandado la señal equivocada de que el que invierte, el que arriesga y el que genera empleo es el villano. Y si al que genera el empleo lo llaman villano, los empleos no llegan.
Son precisamente los empleos formales y bien pagados los que necesita Yucatán. Y cuando se cree que el que genera el empleo es el problema se desincentiva la inversión.
“Cuando un empresario yucateco cancela una inversión por falta de certeza, el que pierde no es solo el empresario. Pierde el joven que se queda sin su primer empleo formal, pierde la familia que se queda sin seguro social e infonavit, pierde la madre de familia que no recibe prestaciones, pierde el proveedor local que no puede vender”, explica. “Cada punto que cae el ánimo para invertir son empleos formales que no se crean en Yucatán. Si yo empresario no me animo a abrir mi segunda sucursal por miedo a que me cambien las reglas y porque me consideren un malvado, pues no contrato a 10 yucatecos más y esas 10 personas se quedan sin chamba”.
Narrativa de los que se oponen a los proyectos e inversión
Afirma que esta narrativa de los que se oponen a los proyectos e inversión hace mucho daño, sobre todo el pensar que la empresa es el adversario, el creer que todos los empresarios son ricos y millonarios, cuando en realidad el 95% de las empresas del país, así como de los agremiados de Coparmex Mérida son micro, pequeñas y medianas empresas que todos los días trabajan para mantenerse a flote.
La numeralia que expuso el licenciado Amenoffis Acosta Ríos, coordinador del Centro para la Competitividad de Yucatán, los empresarios otorgaron bajísima calificación al desempeño del gobierno del Estado y alta al Ayuntamiento de Mérida.
La bajísima calificación al gobierno, de poco más del 20%, no fue del gusto del presidente de Coparmex Mérida porque merecía un poco más, pero aclaró que ese porcentaje lo otorgaron los socios del sindicato patronal yucateco.
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