Los cambios en los ciclos de lluvia y la pérdida del saber ancestral del xook k’iin (cabañuelas mayas) dificultan a los milperos mayas la planeación de sus siembras para la predicción climatológica en la región
Los cambios en los ciclos de lluvia y la pérdida del saber ancestral del xook k’iin (cabañuelas mayas) dificultan a los milperos mayas la planeación de sus siembras para la predicción climatológica en la región

Es relevante el impacto del cambio climático y la pérdida del conocimiento tradicional del xook k’iin (cabañuelas mayas) en la planeación de las siembras de los milperos, señala el antropólogo Indalecio Cardeña Vázquez, presidente del Círculo de Estudios Humanísticos, A.C.

El xook k’iin no es solamente una forma de “adivinar el clima”, sino que ayudaba a los campesinos a planear el ciclo agrícola. Es una práctica cultural maya contemporánea, originada a partir de un saber agrícola empírico europeo, aprendido por los mayas en la época colonial.

Cardeña Vázquez explica que los mayas antiguos tenían su propia forma de vigilar el tiempo para la milpa. Las crónicas coloniales refieren la observación que en la época de la civilización maya se hacía del viento, las nubes, algunas constelaciones, y del comportamiento de animales.

Los mayas coloniales adoptaron la estructura europea de vigilar el tiempo en los días de enero, pues respondía a sus necesidades agrícolas. Sin embargo, en la actualidad el cambio climático modifica los ciclos naturales sobre los que se construyó este conocimiento.

Los campesinos constataban que las lluvias eran irregulares. Retrasaban su llegada, podría haber períodos de sequía en la temporada o que hubiera precipitaciones intensas en poco tiempo. Ante estas modificaciones ambientales, los hombres de campo han cambiado sus fechas de siembra y de otras actividades.

Y aquí ocurre algo similar con lo del cha’a cháak (ceremonia prerrogativa de lluvia), la manera como este conocimiento se enseñaba a través de las generaciones, indica el experto.

Durante mucho tiempo, los niños y jóvenes aprendieron el trabajo de la milpa observando las labores que realizaban sus padres y abuelos al acompañarlos al campo, esto es, trabajando igual que ellos, con actividades acordes a su edad.

Cuando las nuevas generaciones abandonan la agricultura, migran o tan solo dejan de participar en las actividades de la milpa, y esa transmisión de enseñanzas comienza a romperse.

Por otra parte, el cambio climático obliga a los campesinos mayas a actuar en condiciones cada vez más inciertas. El xook k’iin los ayudaba a reducir esa incertidumbre y organizar su calendario agrícola. Así, al modificarse los períodos de lluvia, y al perderse poco a poco ese conocimiento, los campesinos tienen menos herramientas tradicionales para la toma de decisiones.

Cuando se pierde este sistema no solo se pierde una tradición de pronosticar el tiempo, sino también una forma de leer la naturaleza y de dialogar con ella.

Y cuando la naturaleza cambia sus ciclos debido al cambio climático, los campesinos se ven obligados a aprender de nuevo, a interpretar un mundo que no se comporta como antes, manifiesta Cardeña Vázquez.

El antropólogo apunta que se pueden implementar estrategias para revalorizar y rescatar las tradiciones ancestrales ligadas al cuidado al cuidado del medio ambiente y a la agricultura en las comunidades mayas.

“La revalorización y el rescate de las tradiciones ancestrales relacionadas con el medio ambiente y la agricultura no deberían consistir simplemente en conservar antiguas costumbres como si fueran piezas de museo, no se debe pensar que el conocimiento tradicional y la ciencia contemporánea son enemigos”, enfatiza el especialista.

Una herramienta valiosa

El xook k’iin puede ser una herramienta valiosa de observación del tiempo, pero ahora las condiciones climáticas son diferentes a hace cinco y más décadas y también más difíciles. Quizá una estrategia sea combinar conocimientos tradicionales con información meteorológica y climática contemporánea.

Otras estrategias podrían ser fortalecer la transmisión de los conocimientos entre generaciones, impulsar en la educación estos conocimientos, que los niños y jóvenes conozcan mejor la historia de la milpa, las plantas tradicionales, las semillas nativas, el xook k’iin y las ceremonias agrícolas.

Cardeña Vázquez agrega que, exponer estos saberes, no como una curiosidad folclórica o anecdótica, mostraría que estas prácticas tienen relación directa con situaciones actuales: seguridad alimentaria, conservación del suelo, cambio climático y biodiversidad.