Los cambios en los hábitos de sueño, el rendimiento escolar, la irritabilidad y el aislamiento social pueden ser señales de alerta cuando el uso del celular y las redes sociales comienza a interferir en la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes, señala Gilberto Palma Morales, psicólogo, terapeuta familiar y de pareja.
Ante el anuncio de la prohibición de los celulares en las escuelas, el especialista refiere que una de las primeras señales que pueden observar padres, madres o tutores es un cambio en la conducta habitual de los menores, particularmente en sus patrones de sueño.
Dormir menos, explica, presentar insomnio, descansar de manera intermitente o permanecer conectado hasta altas horas de la noche pueden ser indicadores de un uso excesivo de dispositivos.
Consecuencias del uso excesivo del celular
Palma Morales señala que estas conductas pueden tener consecuencias en el rendimiento escolar.
Un estudiante que anteriormente tenía buenas calificaciones y comienza a presentar un menor aprovechamiento o incluso reprobación puede estar mostrando otro cambio relacionado con sus hábitos.
Señales de alerta en menores de edad
La irritabilidad y la frustración cuando se retira el teléfono también pueden convertirse en señales de alerta.
Otro aspecto que debe observarse es el aislamiento durante reuniones familiares o sociales, cuando el adolescente permanece constantemente frente a la pantalla y muestra dificultades para relacionarse de manera presencial.
El psicólogo menciona que el uso del teléfono, así como el consumo de redes sociales, no constituye por sí mismo el problema, pero un consumo excesivo puede afectar el desarrollo de habilidades sociales cuando desplaza de manera constante la convivencia y las actividades fuera de línea.
Sobre la prohibición de los celulares en las escuelas, considera que más allá de esta medida se debe establecer una regulación, sobre todo en adolescentes de secundaria y preparatoria.
Celulares, con herramientas que pueden servir con fines educativos
Expone que los teléfonos cuentan con aplicaciones y herramientas que pueden utilizarse con fines educativos, desde apoyo para realizar tareas hasta recursos interactivos, por lo que consideró necesario establecer momentos y condiciones específicas para su utilización.
Gilberto Palma apunta que los menores actualmente tienen una dependencia importante al celular y a las redes sociales, por lo que podrían experimentar ansiedad, desesperación o frustración cuando el dispositivo les sea retirado de manera repentina.
Ante esto, señala que la regulación sobre el uso del celular debe comenzar en casa, estableciendo horarios para su uso, así como algunas condiciones para utilizar el teléfono y las redes sociales.
Acuerdos en familia sobre el uso del teléfono móvil
En el caso de los adolescentes, recomienda que estas reglas sean habladas y acordadas entre padres e hijos, de manera que comprendan las razones y las consecuencias de los límites establecidos. Con los niños más pequeños, explica, los padres pueden establecer límites de manera más directa, de acuerdo con su edad y nivel de comprensión.
El experto considera que las familias enfrentan actualmente mayores dificultades para establecer límites debido a los cambios en las dinámicas familiares y laborales, por lo que llama a mantener una supervisión constante sobre el uso que niñas, niños y adolescentes hacen de los dispositivos tecnológicos.
Más allá del celular, dice, establecer reglas claras y darles seguimiento constituye una responsabilidad familiar que puede contribuir a prevenir conductas problemáticas y otras formas de dependencia.
Dispositivos / Medidas
Un profesional da más recomendaciones sobre el uso de dispositivos en los jóvenes
Hablar y acordar
En el caso de los adolescentes, recomendó que estas reglas sean habladas y acordadas entre padres e hijos, de manera que comprendan las razones y las consecuencias de los límites establecidos.
Establecer límites
Con los niños más pequeños, explicó, los padres pueden establecer límites de manera más directa, de acuerdo con su edad y nivel de comprensión.
POR ILSE NOH CANCHÉ
