CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— México conserva fortalezas económicas relevantes, pero enfrenta una tendencia fiscal negativa ante el bajo crecimiento, el aumento de la deuda, mayores costos por intereses y una menor flexibilidad presupuestaria, advirtió Ariane Ortiz-Bollin, directora ejecutiva y responsable de riesgo soberano para las Américas de Moody’s Ratings.

Durante la mesa “Perspectivas crediticias para las Américas”, Ortiz-Bollin descartó que el país atraviese una crisis o una situación de “gran alerta”.

Sin embargo, señaló que déficits persistentemente elevados, combinados con una débil expansión económica, podrían incrementar la deuda y reducir la confianza de los inversionistas.

“No estoy hablando para nada de una crisis ni una situación de gran alerta, pero la tendencia es negativa”, afirmó.

La representante de Moody’s añadió que, si el crecimiento permanece bajo y los déficits fiscales altos, el endeudamiento continuará aumentando.

Moody’s Ratings mantiene la referencia de México en “Baa3”, con perspectiva estable, sin anunciar una acción de calificación. La agencia prevé un crecimiento económico de 1.3% para 2027, inferior al rango gubernamental de 1.5% a 2.5%.

El reporte señala que la deuda pública, equivalente al 49% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, superará el 52% en 2026. Los pagos de intereses absorberán cerca del 18% de los ingresos gubernamentales, frente al 17% de 2025 y 11% de 2021.

Ortiz-Bollin agregó que el apoyo recurrente a Petróleos Mexicanos (Pemex), las transferencias sociales y otros compromisos aumentan la rigidez presupuestaria.

Pese a estas presiones, destacó como fortalezas el tamaño y diversificación de la economía mexicana, su estabilidad macroeconómica y el acceso al mercado estadounidense. La credibilidad de la política fiscal, indicó, será determinante para estabilizar la deuda.

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