Participantes en una jornada por el Día del Emprendedor Infantil, realizado en el parque del fraccionamiento Montes de Amé. Aparecen Zuria del Carmen Ramírez Alonso, Roberto Javier Peraza Cruz, Natalia Solís Villanueva, Luna Noraly Ruiz Ordóñez, Sofía Jimena Santos Rodríguez y María Sofía Castillo Estrada
Participantes en una jornada por el Día del Emprendedor Infantil, realizado en el parque del fraccionamiento Montes de Amé. Aparecen Zuria del Carmen Ramírez Alonso, Roberto Javier Peraza Cruz, Natalia Solís Villanueva, Luna Noraly Ruiz Ordóñez, Sofía Jimena Santos Rodríguez y María Sofía Castillo Estrada

Buen ánimo y camaradería se vivieron en el Día del Emprendedor Infantil, una actividad en la que niños de diversas edades pusieron a la venta una variedad de productos hechos o ideados por ellos mismos, lo que les permitió experimentar qué se siente ser un emprendedor.

La actividad se realizó anteayer en el parque del fraccionamiento Montés de Amé, reuniendo a familias y amigos de los emprendedores, que acudieron al sitio a ver las propuestas y hacer algunas compras.

A las 10 de la mañana comenzaron a instalarse en el parque y a las 10:30 horas se inició oficialmente el evento, el cual se prolongó por dos horas.

El objetivo fue enseñar a los niños la cultura del emprendimiento y el valor que tiene el trabajo.

Analita Raynor, organizadora de la actividad, compartió que la idea de hacer el Día del Emprendedor Infantil nació porque a su hija Ashlynn Raynor, de 10 años, le gusta dibujar y con sus dibujos crearon stickers.

Esto le hizo darse cuenta que otros niños y adolescentes saben hacer muchas cosas que son bonitas, útiles o interesantes.

Le pareció buena idea abrir un espacio para darles oportunidad de compartir con otras personas lo que saben hacer y, al mismo tiempo, experimentar ser emprendedores desde temprana edad.

Es positivo que desde la infancia aprendan que pueden ser emprendedores, hacer lo que les gusta y vivir de ello sin depender de un empleo, sino ser sus propios jefes, resaltó.

Así, 25 niños y adolescentes de 6 a 17 años ofrecieron productos tanto comestibles como utilitarios.

Muchos optaron por ofrecer manualidades, como aretes y donas tejidas para el cabello, pulseras, stickers, títeres, velas aromáticas, entre otros.

También vendieron galletas de muchas variedades, cupcakes, palomitas caseras, aguas frescas y bolis.

Un grupo de seis infantes, compañeros de escuela, se juntó para vender pulseras hechas con cuentas de colores en diversas formas y modelos.

Ellos compartieron que desde el año pasado comenzaron a hacer pulseras como una excusa para pasar tiempo juntas, y porque querían que las personas se vieran bien usándolas.

Natalia Solís Villanueva, María Sofía Castillo Estrada, Sofía Jimena Santos Rodríguez, Zuria del Carmen Ramírez Alonso, Luna Noraly Ruiz Ordóñez y Roberto Javier Peraza Cruz son los integrantes de esta iniciativa. Suelen vender sus creaciones con los amigos, la familia o la escuela.

Otro de los niños emprendedores que participó en el evento fue Oliver Ceballos, de 8 años, quien vendió llaveros de foami moldeable y de cuentas de diversas figuras, así como galletas, pan de plátano, manzanas con chamoy y galletas de diferentes sabores.

Él contó que sus papás le ayudaron a elaborar algunos de los productos que puso a la venta.

Llamaron la atención los llaveros de varios personajes como Yoshi, Mario Bross, búhos, gatos y caritas felices.

Oliver expresó que para él fue fácil hacer esos artículos, pero recibió ayuda de sus padres, pues una vez hecha la figura hay que usar la plancha para que las cuentas se unan con el calor, paso en el que por su corta edad no le permitieron hacerlo solo.

Se dijo emocionado de participar en el evento y le gustó la experiencia de vender, algo que nunca había hecho.

Los eventos siempre son abiertos a la comunidad.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Venta Día

Jornada en Montés de Amé permitió a niños experimentar la venta de sus creaciones.

Grupo participante

Cuando supieron de esta actividad no dudaron en ser parte, para mostrar a más personas lo que hacen. Las pulseras que crean las elaboran con ciertos colores o formas haciendo alusión a la amistad, la suerte, la abundancia, el optimismo, el amor, la esperanza y la felicidad.

Festejos

Analita Raynor, organizadora de la actividad, comparte que durante el año suelen organizar actividades para los niños, como una fiesta de disfraces de Halloween y una carrera de un kilómetro en diciembre, mes en el que también dedican un día a hacer casitas de jengibre.

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