Se estima que seis de cada 10 enfermedades infecciosas conocidas en las personas pueden transmitirse desde animales, mientras que tres de cada cuatro enfermedades infecciosas nuevas o emergentes tienen un origen animal, lo que hace relevante el estudio y análisis de las zoonosis, siendo Yucatán, una de las entidades que maneja esta línea de investigación a través del Centro de Investigación Regional (CIR) “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
Así lo indica Adriana Vega Belmont, especialista en ciencias biomédicas, quien detalla sobre el panorama de las zoonosis, que son enfermedades infecciosas que pueden transmitirse entre animales y personas.
Origen de enfermedades transmitidas entre animales y personas
Explica que pueden ser causadas por virus, bacterias o parásitos y propagarse por contacto directo, alimentos, agua o vectores como mosquitos y garrapatas.
“Son más comunes de lo que pensamos. La Organización Mundial de la Salud reconoce más de 200 tipos de zoonosis. Y como ya se ha citado, se estima que más de seis de cada 10 enfermedades infecciosas conocidas en las personas pueden transmitirse desde animales, y tres de cada cuatro enfermedades infecciosas nuevas o emergentes tienen un origen animal”, dice la entrevistada.
“Hablar de zoonosis no significa considerar a los animales como una amenaza. Significa comprender que la salud humana, animal y ambiental están profundamente conectadas”, agrega.
¿Cuál es el riesgo de zoonosis en la población?
El riesgo de una zoonosis en la población, señala, puede variar considerablemente de una enfermedad a otra, pues algunas provocan cuadros leves, aunque otras pueden causar enfermedades graves, generar brotes, afectar la producción de alimentos o ejercer una presión importante sobre los sistemas de salud.
“No podemos afirmar que todas las personas enfrenten hoy un riesgo mayor en su vida cotidiana. Sin embargo, sí existen condiciones que aumentan la posibilidad de que nuevos agentes infecciosos aparezcan o lleguen a regiones donde antes no circulaban”.
“Entre estas condiciones están el cambio climático, la transformación de los ecosistemas, la urbanización, el crecimiento de las actividades agropecuarias, la movilidad internacional y el contacto cada vez más frecuente entre personas, animales domésticos y fauna silvestre”.
En este contexto, son necesarias las herramientas moleculares que permiten estudiar el material genético de los microorganismos.
El ADN o el ARN, una “huella digital”
“Podemos imaginar el ADN o el ARN como una especie de huella digital que contiene información sobre la identidad y las características de cada agente infeccioso. Al analizar esa huella, los investigadores pueden determinar qué microorganismo está presente en una muestra, diferenciar organismos muy similares, comparar los agentes encontrados en personas, animales o el ambiente, y estudiar si han ocurrido cambios en su información genética”.
Cadenas de transmisión
La experta manifiesta que estas herramientas también ayudan a investigar posibles cadenas de transmisión, identificar variantes, estudiar genes relacionados con resistencia a los antimicrobianos y conocer mejor cómo evoluciona un microorganismo. “Cuando sus resultados se combinan con información clínica, veterinaria, ambiental y epidemiológica, se obtiene una visión mucho más completa de cómo, cuándo y dónde circula un agente infeccioso”.
Tecnologías
La maestra en Ciencias Biomédicas puntualiza que una de las tecnologías más utilizadas actualmente es la PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), que permite buscar fragmentos específicos del material genético de un microorganismo.
“Es similar a contar con una lupa muy potente que hace visible una señal que podría estar presente en cantidades muy pequeñas. Existen diferentes modalidades. La PCR digital (dPCR) ofrece una medición muy precisa y puede ser especialmente útil en proyectos de investigación donde el material genético es escaso o el tipo de muestra es muy compleja”.
“También se utiliza la secuenciación de nueva generación, conocida como NGS. Esta tecnología permite ‘leer’ una gran cantidad de información genética y comparar microorganismos con un nivel de detalle mucho mayor. La secuenciación del genoma completo puede ayudar a relacionar casos, investigar brotes y estudiar cambios genéticos o mecanismos de resistencia. A estas tecnologías se suman la serología, los cultivos microbiológicos, el análisis bioinformático, los modelos geográficos y los estudios de campo”.
Método
Adriana Vega Belmont resalta que cada método responde preguntas diferentes y, por ello, suelen utilizarse de manera complementaria.
Apunta que el análisis puede comenzar con una muestra de sangre, tejido, alimento, agua, suelo, mosquito, garrapata u otro material biológico. Posteriormente, se extrae y purifica el ADN o ARN para analizarlo mediante PCR, PCR digital o secuenciación.
La calidad del resultado comienza desde la toma de la muestra. Una buena recolección, conservación y preparación son esenciales para obtener información confiable. Después del análisis a través de las tecnologías mencionadas, las herramientas bioinformáticas ayudan a organizar e interpretar los datos.
De esta manera, los investigadores pueden estudiar qué microorganismos están presentes, qué tan relacionados están entre sí, cómo cambian y dónde podrían estar circulando.
Explicación / Zoonosis
Una especialista en ciencias biomédicas explica panorama sobre las zoonosis.
“Son más comunes”
“Son más comunes de lo que pensamos. La Organización Mundial de la Salud reconoce más de 200 tipos de zoonosis. Se estima que más de seis de cada 10 enfermedades infecciosas conocidas en las personas pueden transmitirse desde animales, y tres de cada cuatro enfermedades infecciosas nuevas o emergentes tienen un origen animal”, dice Adriana Vega Belmont
Nuevos agentes
“No podemos afirmar que todas las personas enfrenten hoy un riesgo mayor en su vida cotidiana. Sin embargo, sí existen condiciones que aumentan la posibilidad de que nuevos agentes infecciosos aparezcan o lleguen a regiones donde antes no circulaban”, explica.
Condiciones
“Entre estas condiciones están el cambio climático, la transformación de los ecosistemas, la urbanización, el crecimiento de las actividades agropecuarias… y el contacto cada vez más frecuente entre personas, animales domésticos y fauna silvestre”.


