TIZIMÍN.— Aunque la palma de huano busca mayor reconocimiento por su valor cultural y por ser uno de los materiales que dan identidad a la vivienda maya, en Tizimín su uso como techo de dormitorios y cocinas tradicionales está a punto de desaparecer.
Hoy la demanda se concentra principalmente en palapas, terrazas y espacios decorativos.





La situación contrasta con la propuesta presentada recientemente en el Congreso del Estado por la diputada morenista Neyda Pat Dzul, quien propuso declarar patrimonio cultural la palma de huano, al considerarla un recurso fundamental para las artesanías, la construcción de la casa maya y el sustento de numerosas familias indígenas.
Cambian costumbres
La iniciativa recibió también las adhesiones de los diputados Rafael Montalvo Mata y Rosana Couoh Chan, quienes respaldaron la importancia de reconocer este material por su valor cultural.
En Tizimín, donde todavía quedan algunas viviendas construidas con huano y madera, las costumbres y las necesidades de las familias han cambiado.
Quienes recurrían a estos materiales para levantar sus hogares ahora optan por láminas de cartón o piezas de mampostería, en busca de espacios que consideren más seguros y resistentes.
Clientes distintos
Los palaperos de la ciudad señalan que actualmente son pocos los habitantes que solicitan una estructura de huano para utilizarla como cocina o dormitorio.
En cambio, sus principales clientes son comerciantes, propietarios de posadas y familias que desean construir una terraza, una palapa para reuniones sociales o un espacio con apariencia rústica en la fachada, el corredor o el balcón de sus viviendas.
El costo también influye en la pérdida de esta tradición, pues construir una estructura de unos cuatro por cinco metros puede superar los 40 mil pesos, entre materiales y mano de obra.
Tan solo los huanos se venden en alrededor de $5 por pieza, y una palapa de esas dimensiones requiere unas 3,500 palmas, lo que representa cerca de $17,500.
Costos y mano de obra
A ello se suman los postes principales, cuyo precio ronda los $250 por pieza, mientras que las maderas utilizadas para armar el cuerpo de la estructura cuestan entre $130 y $200, según sus dimensiones.
La mano de obra puede costar entre $10,000 y $15,000, pues depende del piso y del lugar donde se tenga que realizar el trabajo.
Pese a la disminución de su uso en viviendas, el huano todavía tiene presencia en las actividades culturales de Tizimín.
Durante la celebración a los difuntos, tanto en las escuelas como en la plaza principal, se recurre a esta palma y a la madera para elaborar altares, pequeñas casas tradicionales y otros elementos que recrean las costumbres de los antepasados.
Algunos datos sobre la palma de huano que predomina en la Península de Yucatán.
- La “Sabal yapa”, o “julok xa’an” en maya, es la especie nativa más ampliamente distribuida y abundante en las selvas de toda la Península.
- Los constructores tradicionales prefieren las hojas de “Sabal yapa” por su flexibilidad, resistencia a las lluvias tropicales e impermeabilidad de larga duración.
