Los Centros de Reinserción Social (Ceresos) de Yucatán van a la baja en sus calificaciones por una serie de deficiencias que arrastran, de acuerdo con el más reciente Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2025 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), divulgado en días pasados.
De acuerdo con el reporte de la CNDH, en 2025 los penales yucatecos tuvieron una calificación global de 5.91: el Cereso de Mérida tuvo 5.95; el de Valladolid, ubicado en la comisaría de Ebtún, tuvo 5.77; el de Tekax, 6 y el Centro de Reinserción Social Femenil, 5.91.
En comparación, en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria de 2024 se dio una calificación promedio a los tres Ceresos yucatecos de 7.34.
El de Mérida obtuvo 7.09; el de Valladolid 7.19, y el de Tekax, 7.75. Ese año no se reportó al Cereso femenil, al que en 2023 le asignaron una calificación de 7.7.
Es decir, en 2025 todos los penales yucatecos bajaron en sus evaluaciones.
La elaboración del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria es una de las principales atribuciones de la CNDH con la cual se evalúan las condiciones en las que operan los centros penitenciarios del país, se indica.
“Constituye una radiografía profunda cuantitativa y cualitativa de la situación que guarda el sistema de reinserción social nacional, diseñado para ser una herramienta de análisis que permita identificar áreas de oportunidad y generar información útil para la adopción de acciones de mejora y oriente al diseño de políticas públicas que respeten, protejan y garanticen en todo momento y ante cualquier circunstancia la dignidad y los derechos humanos de dicho grupo poblacional”, afirma la comisión.
Cereso de Mérida
En cuanto al Cereso de Mérida, durante la supervisión de 2025 se detectó que es importante prestar atención en varios temas, dice la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Uno es la falta de prevención de violaciones a derechos humanos y su atención en caso de detección de ellas, hay insuficiencia de programas para la prevención y atención de incidentes violentos y deficiencias en la alimentación.
Además, se exponen deficientes condiciones materiales e higiene de instalaciones para alojar a las personas privadas de la libertad, inexistencia o deficientes condiciones materiales e higiene de instalaciones para la comunicación con el exterior, inexistencia o deficientes condiciones materiales e higiene de la cocina y/o comedores.
Hay inexistencia o deficientes condiciones materiales e higiene del área médica, deficiencias en el procedimiento para la imposición de las sanciones disciplinarias, insuficiencia de personal de seguridad y custodia, y presencia de actividades ilícitas.
Al mismo tiempo, se expone que en el penal meridano hay una deficiente separación entre procesados y sentenciados, insuficiencia o inexistencia de actividades educativas, insuficiencia en los programas para la prevención de adicciones y desintoxicación voluntaria.
Aciertos en el Cereso de Mérida
Por el contrario, en 2025 en el Cereso de Mérida se observó una apropiada atención en los siguientes rubros:
Distribución de personas privadas de la libertad, número de personas privadas de la libertad en relación con la capacidad del centro, hay actividades laborales y de capacitación, atención a personas indígenas, Lgbtttiq+ y personas que viven con VIH/Sida.
En el caso del penal de Valladolid, se pide prestar atención, entre otras cosas, a las deficiencias en la atención a personas privadas de la libertad en condiciones de aislamiento, deficiencias en los servicios de salud, falta de prevención de violaciones a derechos humanos y de atención en caso de detección, insuficiencia de programas para la prevención y atención de incidentes violentos y supervisión del funcionamiento del centro por parte del titular.
También se enumeran deficientes condiciones materiales e higiene de instalaciones para alojar a las personas privadas de la libertad, falta de capacitación del personal penitenciario e insuficiencia de personal de seguridad y custodia.
Hay deficiente separación entre procesados y sentenciados, insuficiencia o inexistencia de actividades deportivas, laborales y de capacitación. Otro lunar es la deficiencia en la atención a personas con discapacidad y personas Lgbtttiq+.
Entre los aspectos positivos del Cereso vallisoletano, la CNDH enlista, entre otras, las siguientes:
Distribución de personas privadas de la libertad, número de personas privadas de la libertad en relación a la capacidad del centro, ausencia de funciones de autoridad por parte de personas privadas de la libertad del centro (autogobierno/cogobierno) e inexistencia de cobros (extorsión y/o sobornos).
Del Sur
En el penal de Tekax, durante la supervisión de la CNDH en 2025 se encontraron deficiencias en los servicios de salud, falta de prevención de violaciones a derechos humanos y su atención en caso de detección, hacinamiento e insuficiencia de programas para la prevención y atención de incidentes violentos.
Al mismo tiempo, detectaron insuficiencia de vías para la remisión de quejas de probables violaciones a los derechos humanos, sobrepoblación, deficientes condiciones materiales e higiene de instalaciones para alojar a las personas privadas de la libertad e inexistencia o deficientes condiciones materiales e higiene del área médica.
Además hay insuficiencia de personal de seguridad y custodia, presencia de actividades ilícitas, deficiencia en la atención a personas Lgbtttiq+ y a las que viven con VIH/Sida, entre otras.
En el Cereso tekaxeño, en contraparte, se observó una apropiada atención en temas como la alimentación, las condiciones materiales e higiene de los talleres y/o áreas deportivas, ausencia de funciones de autoridad por parte de personas privadas de la libertad del centro (autogobierno/cogobierno), inexistencia de cobros (extorsión y/o sobornos), actividades laborales y de capacitación y atención a personas indígenas.
El femenil
En el caso del Cereso femenil, se reportan en 2025 deficiencias en los servicios de salud, falta de prevención de violaciones a derechos humanos y de atención en caso de detección, deficiencias en el procedimiento para la imposición de las sanciones disciplinarias y falta de capacitación del personal penitenciario.
Asimismo, hay una inadecuada clasificación de las personas privadas de la libertad, insuficiencia o inexistencia de actividades educativas, y deficiencia en la atención a personas con discapacidad y a personas indígenas.
Entre los aspectos positivos se destaca la distribución de personas privadas de la libertad, número de personas privadas de la libertad en relación a la capacidad del centro, condiciones materiales e higiene de cocina y/o comedores, ausencia de funciones de autoridad por parte de personas privadas de la libertad del centro e inexistencia de cobros (extorsión y/o sobornos).
