La seguridad de niñas, niños y adolescentes en internet no depende únicamente de los filtros de contenido o de las herramientas de control parental. Comienza con los hábitos de los adultos, el cuidado de la información familiar y la confianza para que los menores puedan contar lo que les sucede en el entorno digital sin temor a ser castigados.
Este fue uno de los principales mensajes de la charla virtual “Cultura digital en familia, de la pantalla a la navegación segura”, realizada anteayer jueves como parte de las actividades del Cybermid 2026.
Esta iniciativa fue impulsada por el Ayuntamiento de Mérida, encabezado por la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, mediante la Dirección de Innovación y Gobierno Inteligente.
La maestra María del Carmen Denis Polanco, acompañada de los jóvenes especialistas Patricio Espinosa y Hervé Ordaz, compartió durante casi una hora recomendaciones para promover un uso responsable de la tecnología, identificar riesgos en línea y construir acuerdos familiares que permitan aprovechar las ventajas de internet sin descuidar la seguridad.
Peligros en red
En la charla, los participantes coincidieron en que reconocer los peligros de internet no significa renunciar a la tecnología, sino aprender a utilizarla con criterio, responsabilidad y acompañamiento. La red ofrece oportunidades para aprender, desarrollar la creatividad, jugar y mantener el contacto con otras personas, pero también expone a sus usuarios a situaciones que pueden afectar su privacidad, bienestar emocional y seguridad.
El acceso a contenido inapropiado, el uso excesivo de dispositivos, el “grooming”, el ciberacoso, la difusión de información sin consentimiento, la pérdida de privacidad y los programas maliciosos (“malware”) estuvieron entre los riesgos abordados.
Patricio Espinosa explicó que el “grooming” consiste en el acercamiento de una persona que busca ganarse la confianza de un menor con fines de abuso o explotación, contacto que puede comenzar en videojuegos, redes sociales o aplicaciones de mensajería mediante conversaciones aparentemente inofensivas.
El proceso puede incluir la creación de un vínculo de confianza, solicitudes para continuar la conversación en canales privados y, posteriormente, peticiones de fotografías, videos o encuentros. Por ello, recomendó prestar atención a las interacciones digitales de los menores y conversar con ellos sobre los riesgos de relacionarse con desconocidos.
Los videojuegos también merecieron especial atención, pues algunos permiten conversaciones por texto o voz con personas cuya identidad y edad no siempre pueden verificarse.
Los especialistas señalaron que el hecho de que una plataforma tenga apariencia infantil no garantiza que todos sus usuarios sean menores de edad ni que las interacciones estén libres de riesgos.
El uso excesivo de pantallas es otro punto importante, ya que puede afectar el descanso, el rendimiento escolar, la actividad física y la convivencia familiar.
Los ponentes recordaron que algunas aplicaciones utilizan notificaciones, reproducción automática y otros mecanismos para mantener la atención de los usuarios durante más tiempo, por lo que recomendaron establecer horarios y límites de uso.
La privacidad también se pone en riesgo desde casa, por lo que uno de los llamados centrales de la exposición estuvo dirigido a madres, padres y tutores, quienes pueden exponer involuntariamente a sus hijos al compartir fotografías, vídeos y datos personales en redes sociales.
María Denis Polanco explicó que una publicación aparentemente inofensiva, como una fotografía del primer día de clases, puede revelar el nombre del menor, la escuela a la que asiste, su ubicación, sus horarios y otros detalles que permiten conocer sus rutinas.
La acumulación de estos datos contribuye a construir una huella digital desde edades tempranas, incluso antes de que los menores tengan su propio teléfono o comiencen a utilizar redes sociales. Una vez que las imágenes y publicaciones circulan en internet, otras personas pueden guardarlas, realizar capturas de pantalla o compartirlas, lo que dificulta controlar su difusión.
Protección del entorno
Los especialistas también advirtieron sobre la posibilidad de que fotografías e información familiar sean utilizadas para crear perfiles falsos, suplantar identidades o facilitar engaños y extorsiones.
Por ello, recomendaron revisar las listas de contactos, configurar las cuentas como privadas y limitar quién puede enviar mensajes, comentar, etiquetar o consultar las publicaciones.
Asimismo, sugirieron valorar qué información se comparte sobre los hijos y respetar su privacidad, incluida su opinión sobre la difusión de fotografías personales.
La alerta se extiende a las personas adultas, pues proteger a los menores también implica revisar los hábitos digitales de toda la familia.
Separar las cuentas personales de las profesionales y compartir contenidos únicamente con personas de confianza puede contribuir a reducir la exposición de información sensible.
Diversas opciones para reforzar la privacidad y seguridad de las cuentas y los dispositivos se presentaron durante la intervención de Hervé Ordaz.
Entre las recomendaciones destacó utilizar contraseñas largas, difíciles de adivinar y diferentes para cada servicio digital. Evitar nombres, apodos, fechas de cumpleaños o información personal fácilmente identificable también ayuda a reducir el riesgo de acceso no autorizado.
A estas medidas se suma la autenticación en dos pasos, que añade una capa de protección a las cuentas, así como el uso de gestores de contraseñas para almacenarlas de manera segura.
Supervisión
Las opciones de privacidad deben revisarse periódicamente en el caso de las redes sociales, según instó el especialista, además de aprovechar las herramientas de supervisión para adolescentes que ofrecen algunas plataformas.
También señalaron la importancia de conocer los controles parentales disponibles en computadoras, teléfonos y tabletas, los cuales permiten establecer límites de tiempo, restringir contenidos y administrar descargas o compras.
Prevenir infecciones por “malware” y posibles pérdidas de información requiere mantener actualizados los dispositivos y evitar la descarga de videojuegos, archivos o programas desde sitios no confiables.
Los ponentes subrayaron que la tecnología, por sí sola, no sustituye la comunicación familiar: antes de activar restricciones, es conveniente explicar a los menores qué se busca proteger y por qué se establecen determinadas reglas.
Un pacto digital familiar fue la propuesta final de la charla, con acuerdos claros construidos entre adultos y menores de acuerdo con su edad y necesidades.
Entre las sugerencias estuvieron establecer horarios de uso, definir espacios libres de pantallas, evitar los dispositivos durante las comidas y procurar que los teléfonos no permanezcan en las habitaciones durante la noche. También se planteó que los menores consulten a un adulto antes de instalar juegos, descargar archivos o interactuar con personas desconocidas.
Ejemplo y confianza
La maestra María del Carmen Denis Polanco insistió en que madres y padres deben predicar con el ejemplo. Si los adultos exigen a sus hijos dejar el celular para convivir, también necesitan estar dispuestos a apartar sus propios dispositivos y prestar atención a las conversaciones familiares.
Acompañar, escuchar sin juzgar y privilegiar la confianza sobre la prohibición fueron otros de los mensajes centrales. Los menores deben saber que pueden acudir a sus padres o tutores cuando una conversación les resulte incómoda, alguien les solicite información personal o reciban mensajes que les provoquen miedo.
José Antonio Gutiérrez explicó en la parte final cómo actuar ante una posible situación de riesgo. El especialista recomendó mantener la calma, escuchar al menor sin culparlo y evitar retirar de inmediato el dispositivo como castigo, pues el temor a perder el acceso a internet puede llevarlo a ocultar lo sucedido. También aconsejó conservar evidencias, mediante capturas de pantalla y el resguardo de mensajes o datos relevantes, antes de bloquear y reportar las cuentas involucradas. Además de utilizar los mecanismos de denuncia de las plataformas, señaló la importancia de recurrir a las autoridades cuando corresponda.
Cultura de prevención
Los números 088 para orientación ciudadana, 089 para denuncias anónimas y 911 para situaciones de emergencia o peligro inmediato se mencionaron durante la exposición.
La conferencia terminó con una invitación a entender la ciberseguridad como una responsabilidad compartida, bajo la premisa de que proteger a niñas, niños y adolescentes en internet no significa mantenerlos alejados de la tecnología, sino brindarles las herramientas, la orientación y la confianza necesarias para utilizarla de manera segura y consciente.
