El derecho al ocio, al tiempo libre y al deporte resulta tan indispensable en la niñez con autismo como el acceso a la salud y a una vivienda digna.

Así lo expuso el profesor en Educación Física Eduardo Sotelo durante la presentación de la conferencia “Construyendo puentes hacia la inclusión de las infancias autistas en contextos recreativos y deportivos”, en el marco del Foro Internacional de Formación en Autismo.

A partir de su experiencia profesional en Argentina, el especialista señaló que históricamente a los niños con esta condición se les ha catalogado en forma errónea como “torpes” o incapaces de comprender las dinámicas lúdicas, lo que ha derivado en barreras de acceso a la actividad física.

Factores clave

Durante su ponencia, Sotelo enfatizó la interacción entre tres pilares fundamentales para el desarrollo cognitivo sano: la nutrición, el descanso y el ejercicio, alertando sobre las afecciones que estos sufren en la actualidad.

“Estos tres aspectos son determinantes para el desarrollo cognitivo sano. Están siendo muy afectados hoy día; tenemos un descanso de menor calidad y la alimentación es cada vez menos natural, con más productos procesados y azúcar, lo que influye directamente en el sueño”, aseveró el conferenciante.

En materia deportiva, advirtió sobre los altos índices de sedentarismo presentes en la población autista, situación que calificó de alarmante al limitar en forma directa la consecución de su autonomía.

Para ilustrar las diferencias en el procesamiento motriz y social, explicó que mientras un niño neurotípico suele comprender dinámicas de persecución hacia los 18 meses de edad, un menor autista suele aprenderlas entre los 6 y 7 años.

Para alcanzar una inclusión sustancial en clubes y espacios comunitarios, el ponente expuso una métrica basada en tres ejes fundamentales: política, cultura y prácticas.

En este sentido, instó a edificar comunidades con valores compartidos, desarrollar normativas que abran las puertas de los recintos deportivos a toda la ciudadanía y aplicar métodos de aprendizaje adaptados.

Asimismo, Sotelo realizó dinámicas de sensibilización con el auditorio para ejemplificar los desafíos de percepción y desorientación a los que se enfrentan las personas autistas en entornos poco adaptados.

“Esa experiencia de incertidumbre es la que sienten las personas autistas; la diferencia es que esa sensación se transforma cuando cuentan con una persona segura a su lado”, concluyó el especialista, tras compartir casos de éxito en el aprendizaje y la integración recreativa de menores dentro del ámbito deportivo.— PABLO MAY PECH

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