Una comisaría de Tizimín, sola ante las inundaciones
TIZIMÍN.— “Pareciera Venecia, pero no lo es”, dice Rocali Cruz Flores mientras camina entre la zona inundada de la comisaría de Santa Rosa y Anexas.
Aunque el agua le llega a la cintura, señala que va todos los días a su casa a ver si al menos ya bajó un poco, pero para su desaliento sigue igual, pues su vivienda está casi frente a una de las aguadas que se desbordaron.
Su esposa, su hija y su nieta están encomendadas con una vecina. Todos ya quieren regresar a su hogar, pero no hay manera: el agua cubre la mitad de la casa de madera y huano.
Humberto Cauich Arceo, secretario del comisariado, dice que si hubiera la intención de ayudar por parte de las autoridades municipales o estatales harían lo que en su momento hizo el exalcalde Pedro Couoh Suaste, quien gestionó ante el entonces gobernador Patricio Patrón Laviada el envío de una bomba extractora de ocho pulgadas para desaguar la zonas anegadas cuando en 2005 los efectos del huracán “Wilma” ocasionaron también inundaciones.
También recuerda que el entonces alcalde Couoh Suaste todos los días acudía a verificar la situación en la comisaría, recorriendo las zonas inundadas y presionando para agilizar los trabajos.
Apoyo
Ahora, dice, “lo único que hemos recibido del gobierno son dos despensas y una pipa de agua que no nos alcanzó; es más, (el gobernador Mauricio) Vila Dosal pasó de largo y no fue capaz de entrar en la comisarías y ver en qué condiciones estamos viviendo”.
“Se fue a El Cuyo en lugar que lo traigan donde realmente estamos fregados”, expresa.
Cauich Arceo advierte que al paso de los meses el problema será mayor para la población, pues las calles se comenzarán a deteriorar por el peso de los automotores, incluso hay algunos tramos donde la carpeta asfáltica ya se está levantando.
En la pequeña comunidad ya están apareciendo sanguijuelas, pues el agua cada vez se pudre más y aunque la gente se comienza a acostumbrar al hedor, la situación se pondrá peor debido a que muchos sumideros se rebosaron.
Además, está el peligro de que comiencen a haber enfermedades.
José Camas, otro lugareño, demanda que les manden baños portátiles.— Wendy Ucán Chan
