“Fue imposición”
Obra motivada por el interés en un rédito político
A diez años de que se construyó, el “paso deprimido” en Mérida sigue siendo motivo de polémica: ahora dos expertos en urbanismo señalan que esa obra desde el principio tuvo fallas en su planeación y no debió realizarse.
Invitados a un Foro Megamedia en el contexto de la campaña electoral, los arquitectos Marco Tulio Peraza Guzmán y Jorge Bolio Osés recuerdan que un sector importante de la sociedad meridana se opuso a la construcción y pagó las consecuencias.
Agresión al entorno urbano
Además del repudio social, añaden, esa obra fue una agresión al entorno urbano en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad, pero sus promotores insistieron en la construcción motivados por el interés en obtener algún rédito político.
Producto de una imposición, la obra permanece en ese sitio emblemático de Mérida y ahora que se le dio “una segunda oportunidad” lo deseable es que tenga una solución definitiva al problema de las inundaciones en la temporada de lluvias, que ya es inminente este año, advierten.
