El huracán pudo haber quedado en tormenta tropical
“Isidoro” pudo haber quedado como una onda tropical en el Caribe, pero se regeneró hasta convertirse en huracán y terminó afectando con fuerza la Península, recuerda el meteorólogo Juan Antonio Palma Solís, coordinador de Meteored.mx.
Ayer, 22 de septiembre, llegó el otoño al hemisferio norte, pero para la gente que vive en la península de Yucatán esta fecha también representa el aniversario número 18 de la llegada del huracán “Isidoro”, que causó gran destrucción y pérdidas en la región en 2002.
Palma Solís recuerda que todo se inició el 9 de septiembre de 2002, cuando una onda tropical comenzó a cruzar el Atlántico. A pesar que estuvo bajo la influencia de aire seco y cizalladura, “sobrevivió” y logró convertirse en la depresión tropical número 10 en la zona de las Antillas Menores el 14 de septiembre.
No obstante, su interacción con la parte norte de Sudamérica y algo de cizalladura la volvieron a debilitar, convirtiéndose de nuevo en una onda tropical.
Todo parecía volver a la normalidad, cuando las condiciones del entorno comenzaron a ponerse favorables para una intensificación a depresión tropical, lo cual ocurrió el día 17 y al día siguiente nació la tormenta tropical “Isidoro” al sur de Jamaica. El 19 de septiembre se convertía en huracán categoría 1 al sur de Cuba, con vientos máximos de hasta 150 kilómetros por hora (kph).
“Isidore” continuaba como huracán con movimiento al oeste-noroeste buscando el canal de Yucatán y no parecía tener en sus planes la Península. Llegaba al occidente de Cuba e ingresaba al occidente del Golfo de México donde alcanza categoría 3 con vientos de 201 kph el 20 de septiembre. Desde ese momento, las condiciones del entorno dieron un cambio, estableciéndose un patrón anticiclónico asociado a un sistema frontal sobre el norte del Golfo de México. Esto comenzó a desacelerar su velocidad de desplazamiento y tornó errática su trayectoria con movimiento al oeste.
El huracán “Isidore” presentaba su movimiento al oeste, encajonado por la alta al norte del golfo. Esto lo mantenía paralelo a las costas yucatecas con vientos de hasta 205 kph y una presión mínima central de 934 hectopascales. Inevitablemente el ciclón no resistió el empuje anticiclónico y se metió a Yucatán por la zona de Telchac Puerto, alrededor de las 5 de la tarde del 22 de septiembre.
El comportamiento de los ciclones tropicales está relacionado con las condiciones de su entorno.
“Isidoro” se movió hasta el sur de Yucatán, pasando cerca de Mérida, arribando a la zona de Muna y dando un rizo y retornando de nuevo hacia el Norte para salir al Golfo de México la mañana del 24 de septiembre. En su estadía sobre Yucatán presentó vientos de hasta 130 kph y torrenciales en los tres estados de la península donde descansó 36 horas. Al día siguiente llegó a Louisiana como tormenta tropical.
El viernes 27 de septiembre “Isidoro” llegó a su fin sobre ese país.
Este ciclón tropical fue capaz de sobrevivir a la cizalladura, aire seco e influencia de anticiclones, pero con su evolución aprendimos que al final estos fenómenos están fuertemente influenciados por las condiciones de su entorno.
No es cuestión de que no tengan palabra de honor, lo errático de su trayectoria y evolución está muy arraigado a lo que los rodea, algo que con un buen análisis meteorológico puede mejorar el pronóstico, aunque sin llegar a ser perfecto.
Lo más importante es darles puntual seguimiento y nunca confiarse.
