CIUDAD DE MÉXICO.— El posible aumento de precio de la tortilla enfrenta a empresarios, que argumentan que se debe al alza de energéticos, con el gobierno, que destaca que el costo de la tonelada de harina disminuyó en 2017 y advierte de posibles prácticas anticompetencia.
Según cálculos de la Unión Nacional de Industriales de Molinos y Tortillas (Unimtac), que representa alrededor de 80,000 tortillerías y molinos de México, el precio de este alimento indispensable para las familias más pobres del país, podría aumentar entre 1.5 pesos y 3 pesos por kilo.
La Unimtac alegó que el precio de este alimento subirá a escala nacional por un cambio en los mercados internacionales del maíz y una considerable subida del precio del gas, la gasolina y la electricidad.
Las afirmaciones de Unimtac despertaron casi al instante una respuesta de la Secretaría de Economía y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
Ambas consideraron que este tipo de declaraciones anticipadas sobre un aumento de precios pueden llegar a constituir prácticas monopólicas absolutas e ir en contra de la Ley Federal de Competencia Económica.
“La declaración sobre el incremento en el precio de la tortilla carece de fundamento, pues el precio de la tonelada de maíz blanco al comenzar 2018 está 11% por debajo del que tenía hace un año, siendo el principal componente del costo de un kilogramo de tortilla”, indicó la SE en un boletín.
Sin cambio
Ante un eventual incremento en el precio de la tortilla, aún no autorizado por la Secretaría de Economía (SE), el Sistema de Abasto Popular Diconsa mantendrá el precio del maíz en 4.50 pesos el kilo en todo el país.
La paraestatal, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), informó que, en atención a las reglas de operación, el grano no se vende a nixtamaleros relacionados con la producción de tortilla.
Desde el 1 de diciembre de 2017 Diconsa estableció homologar el precio del maíz de 5 a 4.50 pesos el kilo en todo el país.— EFE y Excélsior
