Se compromete a cambios profundos en México
Rompimiento con el “hipócrita neoliberalismo”
El nuevo presidente de la República asumió ayer el poder: primero con solemnidad en el Congreso, donde en su discurso rompió con lo que calificó como “neoliberalismo hipócrita”; luego en el Zócalo capitalino, ante miles de personas y con el humo del copal de una emotiva ceremonia indígena.
Andrés Manuel López Obrador subrayó sus tres compromisos básicos de gobierno: “No mentir, no robar y no traicionar al pueblo de México”, y afianzó su cercanía con una frase que por la noche le valió la ovación de miles: “Ya no me pertenezco, soy del pueblo”.
El tabasqueño de 65 años, que ya ha roto moldes con un nuevo estilo de hacer política, cerró su primer discurso como jefe de Estado recordando a un joven que habló con él desde una bicicleta mientras se dirigía al Congreso.
“Me dijo: tú no tienes derecho a fallarnos. Y ese es el compromiso que tengo con el pueblo: no tengo derecho a fallar”, expresó ante invitados que estallaron en aplausos.
Luego gritó “¡Viva México!” y comenzó la entonación del himno nacional. Poco antes del mediodía de ayer, López Obrador juró lograr cambios profundos en una sociedad que en los últimos años ha padecido una violencia y corrupción crecientes.
