Por Dr. Carlos Enrique Pacheco Coello (*)
La educación en Latinoamérica y en México tiene costos ocultos innecesarios por las siguientes razones: en la primaria se adquieren las bases para leer, escribir, aprender aritmética, gramática, geografía, civismo, idiomas, educación física, cultura musical, literaria y otras complementarias; todas en la actualidad en un sentido memorístico. Al estudiar la secundaria los conocimientos se refuerzan a un nivel más alto, donde es necesario empezar a reflexionar y cuestionar lo aprendido; sin embargo, se sigue con el mismo enfoque memorístico.
El problema es que, en la educación pública, no hay una enseñanza adecuada y lo demuestran las pruebas PISA en donde la mayoría de los alumnos salen reprobados. Al cursar la preparatoria se prepara a los futuros profesionales para que identifiquen la carrera que desempeñarán y con la que se identifican, alentando un enfoque de reflexión y la investigación del por qué de las cosas de nuestro entorno, así como reconocer el cuerpo (Se veía en Biología todo relacionado con humanidad y ética).
Los alumnos deben ser evaluados por tres sinodales distintos que, con algunas preguntas, aprueban o no con su respectiva calificación, pasar al siguiente nivel de la licenciatura que los jóvenes escogieron. Ahora, con mayor reflexión, deben profundizar en los conocimientos que eligieron para que al graduarse sirvan a la sociedad dignamente y con la preparación acreditada.
En la actualidad, al ingresar a la licenciatura es necesario certificar un excelente dominio del idioma ingles (que la mayoría de los maestros y alumnos no utilizan) y matemáticas, que es un “costo oculto” porque ya lo vieron en la preparatoria. Algunos, egresan con un pase automático vía Ceneval o aplicando un curso de educación continua y con esto ya tienen su título y cédula profesional para ejercer.
Me pregunto cómo saber lo que el país necesita si solo les preguntan a los empresarios, los cuales centran sus intereses en su propia empresa o en el acumular capital con el sudor de los asalariados o del público amaestrado al consumismo.
Al no tener una malla curricular integrada, en mi opinión, los futuros profesionales o empresarios deben sustentar un examen con una investigación que refleje que están listos para ejercer su profesión. Dicha malla debe estar alineada desde el kínder hasta la licenciatura y no recurrir a cursos remediales en los que se supone ya cuentan con los conocimientos precisos.
Las tecnologías de información juegan un papel importante al permitir que los jóvenes hagan sus tareas y les sobre tiempo para reflexionar, crear, innovar y emprender. Las escuelas particulares nos rebasan en educación y da pena darse cuenta de que los egresados de las escuelas públicas estudian posgrados en universidades privadas, las de buen nivel académico, no a las que egresan a jóvenes y maestros con grados de maestría o doctorado solo para tener un título y ganar más, sin aportar nada de calidad a la sociedad. A lo anterior le llamo “costos ocultos” porque es la misma sociedad a quien le cuesta pagar, mediante sus impuestos, carreras universitarias que no sirven para crear valor competitivo y ético en sus ciudadanos.— Mérida
Doctor en análisis estratégico y desarrollo sustentable por la universidad Anáhuac campus Mayab.
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