QUERÉTARO (EFE).— Tres de los más de 170 felinos rescatados del refugio Black Jaguar-White Tiger (BJWT) en Ciudad de México, denunciado por maltrato animal hace más de un mes, están ahora en Querétaro para recibir cuidados en el santuario de animales silvestres Santuaai.
Se trata de un macho y dos hembras de tigres que ahora están en cuarentena y les realizan exámenes médicos, pues además de estar bajos de peso, llegaron estresados y con traumas por las condiciones en las que estaban, explicó ayer a EFE Fernanda Quinzaños, fundadora y directora de Santuaai.
“Todavía les da miedo, no han aprovechado el tamaño del albergue, la charca que se les hizo, las piedras, los troncos. Los estamos llenando de todo tipo de enriquecimientos físicos y mentales para tenerlos entretenidos y que desarrollen sus conductas naturales”, explicó.
Este santuario, destacó, forma parte de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (Azcarm). Fernanda Quinzaños señaló que en Black Jaguar hubo falta de inspecciones.
“Desgraciadamente, muchos lugares pueden empezar con buenas intenciones, pero poca planeación, pocas proyecciones, y así como pasa en los centros de rescate de perros y gatos, se empiezan a llenar, a reproducir ilimitadamente y la buena intención se transforma en la venta de estos cachorros”, expuso Quinzaños.
Tras lo ocurrido, activistas exigieron liberar a los tigres en su ambiente natural, pero Fernanda Quinzaños explicó que se trata de animales que nacieron en cautiverio y dependen del ser humano.
“¿Dónde los vamos a liberar? Los tigres vienen de Asia, son animales con un alto grado de consanguinidad”, comentó.
Santuaai es un nuevo santuario para animales en México que surgió en 2015 y aplica prácticas de otros lugares del mundo. Tiene un espacio de 22 hectáreas donde diversas especies de animales salvajes son resguardadas por autoridades por maltrato o tráfico ilegal.
