BENEMÉRITO DE LAS AMÉRICAS (EFE).— Alrededor de 2,000 indígenas choles, tzotziles, tojolabales y zoques, marcharon ayer jueves en el municipio de Benemérito de las Américas, en Chiapas, para reclamar por la contaminación que generan dos procesadoras de aceite de palma asentadas en los márgenes de la Selva Lacandona y cerca de dos ríos.

Los indígenas caminaron 10 kilómetros hasta el parque central de esta ciudad, frontera con Guatemala, donde celebraron una misa.

Los manifestantes, hombres y mujeres, portaban banderas y pancartas exigiendo al gobierno federal la cancelación o suspensión de las operaciones de las empresas Agroimsa y Aceite Sustentable, por contaminación ambiental.

Señalaron que desde hace más de cinco años interpusieron denuncias ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, para exigir “que se inspeccione la operatividad” de estas dos empresas pues creen que no tiene los permisos para operar en la región, entre ellos, el de impacto ambiental.

Luego de la marcha llevaron al cabo un foro donde dieron fe a través de fotografías del deterioro que viven los cultivos propios de la región, pozas de agua y ríos secos, esto debido al cultivo de la palma.

Además, señalaron que el manto freático está contaminado por los fertilizantes que ocupan y señalaron que el desecho del fruto de la palma es otro contaminante que “no es manejado correctamente”.

Entre las demandas de los indígenas al gobierno mexicano están la petición de seguridad, salud y educación, que por años han solicitado, además de un control ambiental efectivo.

“Son preocupantes los resultados, después de 30 años de que trajeron el proyecto del monocultivo de palma africana, ríos como el Usumacinta y el Lacantún se están contaminando, el ganado muere y los manantiales se secan”, dijo José Pérez Espinoza, un agricultor afectado.

La siembra de la palma africana ha traído muchos problemas para los habitantes de esta zona.

Además, relataron que varios “políticos han comprado tierras a bajo costo para sembrar esta palma; los animales salvajes ya se han ido; antes se veía al mono saraguato y al tigrillo, pero ya no hay más”, expresó Francisca González Gutiérrez, habitante de la comunidad de Chajul, una de las afectadas.

 

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