MÉXICO.- – La mañana de ayer martes una tragedia conmocionó e indignó a miles de mexicanos: una niña de tan solo seis años murió tras quedar atrapada en un elevador de Playa del Carmen, Quintana Roo, mientras la trasladaban en una camilla al área de hospitalización.

El IMSS tomó la decisión de separar del cargo a los funcionarios encargados de conservación y mantenimiento del Hospital, en tanto se realizan las investigaciones y se deslindan responsabilidades. 

Bajo ese contexto la Red por los Derechos de la Infancia en México informa lo siguiente: 

Desde la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) queremos expresar nuestra total solidaridad y compañía en el sufrimiento que vive la familia de la niña de 6 años de edad, quien perdió la vida en un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Playa del Carmen, en Quintana Roo.

La muerte de toda niña, niño y adolescente es lamentable, pero en este caso es también indignante debido a que pudo ser evitada, en tanto que no se trató de un accidente fortuito sino producto de efecto de omisiones humanas.

Demandamos que sobre el caso se realice una investigación expedita para el conocimiento de las causas del suceso; para el establecimiento de responsabilidades, para la reparación del daño material de la o las víctimas y, sobre todo, para establecer medidas de no repetición.

Queremos señalar que este hecho no puede quedar impune y que el establecimiento de responsabilidades no está solamente en el personal del hospital o en la empresa de mantenimiento: también hay una responsabilidad compartida. El uso de servicios derivados no exime del seguimiento y verificación de la idoneidad de los mismos por parte de la autoridad responsable.

El IMSS tiene frente a sí, la oportunidad de revisar y perfeccionar estos procedimientos. Además, las garantías de no repetición están también en manos de la administración pública, una vez que se precise lo sucedido para que un hecho tan lamentable no vuelva a terminar con la vida de ninguna persona, niña, niño o adolescente.

Llamamos también a los y las periodistas, así como a la ciudadanía, a hacer una cobertura responsable de este hecho por parte de los medios y de su difusión por parte de las personas, a través de redes sociales, evitando compartir o eliminar cualquier imagen que pueda revictimizar a quienes sufren estos hechos, así como a sus familiares. Está en nuestras manos que la dignidad que no acompañó la muerte de esta niña, sí esté presente en su memoria. Instamos a las autoridades pertinentes a que puedan, en este sentido, generar una memoria positiva de su vida como parte de la reparación del daño.