Expertos señalan que la gente come lo que le llena no lo que nutre
Expertos señalan que la gente come lo que le llena no lo que nutre

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— La inflación y los malos hábitos han llevado a que cada vez más consumidores busquen saciar su hambre con la llamada comida chatarra, coinciden empresarios y analistas.

“Doritos o Tostitos con cueritos y salsa Valentina, todos tienen un gran mercado, es un negocio muy importante, un área de oportunidad que está al alza. Mucha gente cae en este tipo de consumo porque quiere matar el hambre. Desde hace tiempo está bajando el consumo de proteína, la garnacha tenía proteína, pero las botanas no”, manifiesta el presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), Cuauhtémoc Rivera.

Después de la pandemia, explica, se observa una tendencia a que los oficinistas, que se ven obligados a comer en la calle compran más botanas como si fueran comida, así como sopas instantáneas a las que solamente le agregan agua caliente.

“Hay cambios en los hábitos de compra relacionados con la nutrición, la gente come mal, come lo que le llena, no lo que nutre”, añade Cuauhtémoc Rivera.

Con 50 pesos en la bolsa, continúa, “los consumidores compran cosas llenadoras, porque no tienen dinero para comprar cosas más caras que puedan nutrir, incluso la garnacha ya sale cara y por eso la sopa instantánea tiene un papel importante”.

“Un taco, un sope, un huarache, cada uno cuesta entre 25 y 35 pesos, dependiendo el tipo. Si se comen cinco tacos y un refresco, serán más de 150 pesos, pero unos nachos preparados pueden costar 30 pesos con elotes, más el refresco, pues con 50 pesos ya comieron. Por eso se busca ‘comida emergente’ como las botanas preparadas, que son una alternativa a la garnacha, en lugar de comprar un atún que es proteína”, añade el representante de los pequeños comerciantes.

El titular de la Anpec señala que el atún es popular y tiene proteína, no está en la línea del antojo y mejor compran Tostitos con cueritos.

Sopas instantáneas

El director del Segmento de Abarrotes de la empresa Información Sistematizada de Canales y Mercados (ISCAM), Rolando Contreras, destaca que está en aumento la venta de sopas instantáneas y disminuyendo en el caso del atún.

Desde su punto de vista, las sopas están ganando terreno porque satisfacen el hambre, pero no necesariamente es una buena alimentación.

Entre octubre de 2022 y el mismo mes de 2023, las ventas de sopas instantáneas crecieron 9% en volumen, mientras el comercio de frijol procesado en lata o bolsa se incrementó 5.3% en ventas al mayoreo. En cambio, el comercio de atún se redujo 4.4%, según ISCAM.

“La gente prefiere sopas instantáneas… Aunque hay un cambio en términos de las mezclas, porque en época de crisis cambia el tipo de producto que se compra y empiezan a consumirse más frijoles y menos carne. Es una cuestión económica”, comenta el especialista.

El integrante de ISCAM dice que en el caso del atún los precios se han contenido, aunque se favorece la compra de marcas económicas.

“En la pandemia, el consumidor destinó parte de sus recursos a productos de limpieza y cuidado del hogar, pero siempre se va a lo prioritario, es decir, primero come y luego trapea”, dice.

En su opinión, la compra de productos de limpieza también ha disminuido debido a mayores precios. En general, Contreras enfatiza la creciente participación que han tenido los alimentos como la cremería, salchichería y perecederos.

Inflación resistente

La inflación repuntó a 4.5% en la primera mitad de diciembre y superó la expectativa de 4.3% que tenían los analistas. Los precios de los alimentos tomaron la delantera, con alzas de 56% en el caso de la cebolla y el chile poblano, seguidos de la zanahoria y el tomate verde, cuyos precios subieron más de 50%, indican las cifras más recientes del Inegi.

En su más reciente comunicado de política monetaria, el Banco de México reconoció que el panorama inflacionario en el país sigue implicando retos y señaló que converja a la meta de 3% entre los meses de abril y junio de 2025, cuyas previsiones están sujetas a riesgos como la depreciación del peso frente al dólar, mayores presiones de costos, que la economía muestre una resiliencia mayor a la esperada, así como alzas en precios de energéticos o agropecuarios.

La inflación está por cumplir cuatro años por arriba de 3%, mientras que la encuesta que CitiBanamex aplicó a 33 instituciones durante esta semana reveló que la expectativa es que va a cerrar 2024 en 4% y el siguiente año en 3.7%.

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