Imagen con fines ilustrativos

CHILPANCINGO.- Una familia que había sido reportada como desaparecida desde 18 de enero pasado en la a comunidad de Ayahualtempa, en el municipio de José Joaquín Herrera; fue hallada sin vida.

Las víctimas son: Cecilia Gaspar Hernández (de 57 años), José Teodoro Domingo Ortiz (58) y sus hijos Roberto Domingo Gaspar (31), y Gaudencio Domingo Gaspar (22).

La Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) los buscó hasta que descubrieron que estaban en la comunidad de Tlanicuilulco, en Quechultenango, el bastión de la organización criminal Los Ardillos. Aunque lo denunciaron ante las autoridades, estas no actuaron.

El 18 de enero, Cecilia y José Teodoro, salieron de su casa para ir a su terreno a alimentar a sus animales. Luego fueron Roberto y Gaudencio. Todos desaparecieron y 25 días después, la familia fue hallada muerta sobre la carretera federal Chilapa-Chilpancingo.

Al día siguiente de su desaparición, una vecina recibió una llamada. Era Cecilia. Le dijo de manera breve que se los había llevado a Tlanicuilulco, el bastión de Los Ardillos.

Tras ese informe, la Policía Comunitaria denunció ante la Fiscalía General del Estado (FGE) y ante el gobierno de la entidad. Como medida de presión incluso presentaron a 25 infantes como parte de los nuevos integrantes de la CRAC.

La mañana del lunes, en el punto conocido como Las Antenas, sobre la carretera federal Chilapa-Chilpancingo fueron hallados cuatro cadáveres.