CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— El libro “Vivir con el narco. Crónicas y retratos de un país en guerra”, del periodista español Manu Ureste, es “un grito de rabia y desesperación de las víctimas” ante la violencia que ha anestesiado a la sociedad mexicana, señaló el autor.
A través de 17 crónicas y un epílogo, Ureste analiza los últimos 12 años de la “guerra contra el narco”, iniciada por Felipe Calderón en 2006. Su objetivo es mostrar cómo el crimen organizado ha evolucionado, aunque muchas prácticas violentas permanecen inalterables desde hace tres sexenios, incluyendo el actual encabezado por Claudia Sheinbaum.
En capítulos como El precio de La Bestia, publicado originalmente en 2012, Ureste documenta el calvario de los migrantes en su paso por México, una realidad que sigue igual de cruda en la actualidad.
El libro también resalta el protagonismo de las madres buscadoras en la lucha contra una de las mayores crisis humanitarias del país: las desapariciones y las fosas clandestinas. Relatos como La trituradora de jóvenes describen un basurero en Zapopan, Jalisco, uno de los epicentros de estas tragedias, donde las desapariciones de jóvenes alcanzan cifras alarmantes.
Tristes realidades
Otro ejemplo es el capítulo Rancho Cali: de regreso al infierno de Los Zetas, que narra cómo en 2023 un grupo de madres regresó a un sitio en Veracruz, donde en 2017 se habían hallado ocho fosas clandestinas. En ese lugar, reutilizado por Los Zetas, se llevaban a cabo fiestas donde se cometían violaciones contra jóvenes desaparecidas.
Con este libro, Ureste busca dar voz a las víctimas y exponer el horror que sigue marcando a México, un país atrapado entre la impunidad y la violencia.
De un vistazo
Los reporteros
El “plus” del libro, además de una galería fotográfica, es que incluye un epílogo titulado “¿Qué sueñan los reporteros?”, donde el autor comparte una de sus pesadillas recurrentes: hundirse en una fosa mientras es perseguido. “Creo que es muy buen enganche para hablar de la salud mental, porque yo a partir de esas pesadillas empecé a darme cuenta de que realmente había un tema también de estrés postraumático”, compartió el periodista.
Reflexivo
En esas páginas, Ureste explica desde el proceso de “no querer pedir ayuda, el decir ‘yo puedo con todo, yo soy periodista, yo soy un intrépido que me meto a no sé dónde’”, compartió. “Y estallas; hay que pedir ayuda. No solamente se vale, sino que es necesario pedir ayuda, máxime cuando estamos sometidos a un gran estrés”.
