Me habría gustado conocer a Pierre-Augustin Caron, francés. Hijo de un relojero, aprendió el sutil arte de hacer y de arreglar máquinas para medir el tiempo. Introdujo en el mecanismo de los relojes innovaciones que se siguen usando aún ahora.

Con el dinero que ganó se puso a hacer negocios. Enriquecido, adquirió un barco de guerra que usaba para sus aventuras amorosas y políticas. En su navío sedujo a una marquesa y transportó armas destinadas a los rebeldes norteamericanos que buscaban su independencia de Inglaterra.

Le gustaba la música. Llegó a ser tan consumado arpista que Luis XVI le pidió dar lecciones a sus hijas.

Heterodoxo, dirigió la edición de las obras completas de Voltaire. Inquieto, escribió dos obras de teatro que tuvieron gran éxito en París.

Pierre-Augustin Caron, francés. Se le conoce mejor por su otro nombre: Beaumarchais. Es el autor de “El Barbero de Sevilla” y de “Las Bodas de Fígaro”. Me habría gustado conocerlo.

Sabía él que, aunque tengamos que trabajar y medir el tiempo, nuestra vida no está completa si falta en ella la presencia de la música, la poesía y la mujer. No necesariamente en ese orden.

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