CIUDAD DE MÉXICO.- Cinco empresas ligadas entre sí obtuvieron casi dos mil millones de pesos en contratos mediante direcciones inexistentes, prestanombres y robo de identidad, señala una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
El caso de Vanessa: identidad robada para contratos millonarios
Vanessa Flores nunca imaginó que su nombre aparecería como dueña de una empresa con contratos públicos millonarios.
A sus 49 años, desempleada y con problemas de salud que la obligan a caminar con bastón, fue confrontada por reporteras con documentos que la señalaban como accionista y representante legal de Konkistolo SA de CV.
MCCI señaló que se trata de una compañía que recibió más de 256 millones de pesos en contratos con Diconsa.
Vanessa confirmó que los datos asentados en actas mercantiles correspondían a su identidad, incluida su fecha de nacimiento. “¿Alguien habrá ocupado mi nombre? No sé por qué aparezco… ¡Imagínate algo tan serio!”, respondió con lágrimas en los ojos.
Mientras ella trabajaba en call centers entre 2023 y 2024, su “alter ego” firmaba cerca de 89 contratos con Diconsa, dependencia que durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) estuvo bajo Segalmex.
Ahora, en el gobierno de Claudia Sheinbaum, opera como Alimentación para el Bienestar.
El domicilio fiscal que Konkistolo dio de alta resultó igualmente irregular.
Según la documentación revisada por MCCI, la dirección correspondía en realidad a un despacho de abogados del Poder Judicial en la colonia Roma Norte, donde nadie reconoció a la empresa.
1) Cinco empresas relacionadas entre sí, fueron utilizadas para obtener contratos por parte de Diconsa, encargada de llevar alimentos a comunidades rurales, que en el sexenio de AMLO perteneció a Segalmex y con Sheinbaum pasó a @alimenbienestar.
— Mexicanos Contra la Corrupción (@MXvsCORRUPCION) August 25, 2025
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Red de empresas fachada con casi dos mil millones en contratos
Konkistolo forma parte de una red de cinco compañías que entre 2022 y 2025 recibieron adjudicaciones por 1,984 millones de pesos.
Esto bajo los nombres de Familyduck, Abastémade, Grupo Pelmu, Todólogos.com y la propia Konkistolo, se consolidó un esquema de simulación de competencia y uso de direcciones inexistentes.
De acuerdo con MCCI, las compañías están vinculadas entre sí mediante accionistas, prestanombres y domicilios fiscales coincidentes. En varios casos, personas declararon no tener conocimiento de que sus nombres habían sido utilizados.
El medio Empower, en un reportaje de la periodista Elizabeth Rosales, reveló que Familyduck se convirtió en 2024 en la segunda mayor proveedora del Programa de Abasto Rural de Diconsa.
Lo anterior con más de 800 millones de pesos adjudicados pese a que nadie la ubicaba en su domicilio fiscal.
Reparto de contratos: concentración y opacidad
La revisión de contratos muestra la magnitud del esquema. En 2022, Todólogos.com recibió 135 millones de pesos.
En 2023 se alcanzó el pico de asignaciones: más de 912 millones distribuidos principalmente entre Familyduck (436.1 millones), Todólogos (331.5), Pelmu (77.8) y Konkistolo (66.9).
Un año después, en 2024, ya bajo Alimentación para el Bienestar, se otorgaron 752.3 millones en contratos a la red: Familyduck (398.5), Konkistolo (190), Pelmu (147.9) y Todólogos (15.9).
Aunque en 2025 la cifra bajó a 183.7 millones, el acumulado de casi dos mil millones de pesos confirma la operación continuada del esquema.
Direcciones falsas y prestanombres en serie
Las irregularidades se repiten en cada compañía.
Familyduck declaró como sede el número 222 de la privada Acalotenco, en Azcapotzalco, pero en esa dirección solo opera la empresa Sheng Long, sin rastro de la proveedora de Diconsa.
Grupo Pelmu aseguró tener su domicilio en la calle Golfo Siam 58, también en Azcapotzalco. Sin embargo, en ese lugar funciona una imprenta llamada Grafinovarte, cuyos empleados nunca habían escuchado del grupo señalado.
Todólogos.com, por su parte, registró como domicilio un lujoso complejo habitacional de Be Grand Coyoacán, donde vecinos y administradores confirmaron que no existen oficinas ni bodegas para una comercializadora de víveres.
En varios casos, los supuestos representantes de estas empresas resultaron ser mujeres jóvenes sin experiencia empresarial, extrabajadoras de líneas de autobuses o vendedoras de seguros de vida, usadas como prestanombres.
4) Bajo los nombres de FamilyDuck, Abastémade, Konkistolo, Grupo Pelmu y https://t.co/EMrztO2dw5, todas con apariencia de empresas fantasma, se usaron prestanombres dieron como direcciones fiscales departamentos, oficinas y bodegas donde nadie los identifica.
— Mexicanos Contra la Corrupción (@MXvsCORRUPCION) August 25, 2025
ASF detecta simulación de competencia
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) documentó que estas empresas presentaban cotizaciones en los mismos procesos de contratación, simulando competencia.
Además, detectó transferencias millonarias entre sus cuentas bancarias, lo que confirmó los vínculos.
Por ejemplo, Grupo Pelmu recibió más de 49 millones de pesos de Todólogos.com, y a su vez transfirió 55 millones a otra compañía relacionada.
En actas mercantiles también aparecen coincidencias: la misma persona figurando como comisaria en Familyduck y Konkistolo, o los hermanos Magaña del Valle repitiendo como administradores en distintas firmas de la red.
De víveres a dulces y artículos de papelería
Los contratos otorgados no solo abarcaron productos básicos. Entre los pedidos facturados se encuentran enseres de cocina, botiquines, carbón, papelería, congeladores, carnes frías, frutas, dulces, detergentes e incluso toallas sanitarias.
La diversidad de artículos refuerza las dudas sobre la capacidad operativa de estas empresas para surtir volúmenes tan variados.
Sin embargo, pese a las inconsistencias, Alimentación para el Bienestar mantuvo la misma lógica de asignación que caracterizó los escándalos de corrupción en Segalmex.
Puedes leer la investigación completa aquí.
