SANTA CRUZ DEL NORTE, Cuba.— A medida que se profundizan las tensiones entre Cuba y Estados Unidos tras los ataques de Washington a Venezuela y la interrupción de los envíos de petróleo a la isla, también crecen los problemas de Santa Cruz del Norte.
Los habitantes de este pueblo al este de La Habana se sumergen diariamente en la oscuridad y se ven obligados a cocinar con carbón y leña, pero no todos pueden permitirse la nueva realidad.
Kenia Montoya dijo que recientemente arrancó la puerta de madera de su baño en la deteriorada casa de cemento que comparte con sus hijos porque necesitaba leña, y ellos necesitaban comer. “Con esta situación ahora estamos empeorando nosotros”, afirmó. “No nos suministran petróleo. No nos suministran la comida. ¿Y entonces?”.
La madre de 50 años no sabe cómo cocinará una vez que se acabe el carbón porque los suministros en la región han disminuido.
Es una de las muchas incertidumbres que afectan a toda Cuba, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con aranceles a cualquier país que venda o proporcione petróleo a la isla.
Falta de combustible
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó ayer que el país no ha recibido combustible desde diciembre debido a las presiones de Estados Unidos.
El mandatario añadió que el gobierno adoptó medidas de emergencia que retoman el plan de supervivencia planteado en los noventa ante el escenario de “cero petróleo”, con un racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria, el uso de tracción animal, carbón vegetal para cocinar y transporte no motorizado, entre otras.
“Están contempladas (algunas de esas medidas), también actualizadas porque hay situaciones diferentes en estas directivas”, agregó.
El presidente cubano adelantó que “en los próximos días” se dará a conocer “más detalles del contenido de las medidas”.
Cerca de la entrada principal de Santa Cruz del Norte, un amplio mural reza: “AQUÍ NO SE RINDE NADIE. VIVA CUBA LIBRE”. Pero la gente se pregunta cuánto tiempo podrán resistir. La crisis es cada vez más profunda, con apagones y escasez.
Muchos sienten que lo peor está por venir. “Con todos esos aranceles que le van a poner a los países, no va a entrar petróleo, ¿y de qué vamos a vivir?”, dijo Gladys Delgado, de 67 años.
Al mismo tiempo, las celebraciones comienzan más temprano, y una familia organizó el cumpleaños número 15 de un niño a media tarde, antes de que optaran por terminar la fiesta bajo una gran luna amarilla.
El astro también brillaba sobre otro grupo de personas que celebraban el cumpleaños de Olga Lilia Laurenti, ahora de 61 años. “Realmente le digo que lo que tenga que venir, que venga, porque nosotros no podemos pararlo”, dijo mientras hacía una pausa en el baile.
“No podemos sufrir. La risa no puede faltar, la alegría no nos puede faltar”.
