Documento del Instituto Belisario Domínguez advierte de los riesgos de la reducción de legisladores y el financiamiento a partidos e institutos electorales
MÉRIDA.- La reducción del número de legisladores y del financiamiento a los institutos electorales podrían representar millonarios ahorros económicos, pero comprometer la competencia real entre las distintas fuerzas políticas y la confianza ciudadana, sostiene un análisis del Instituto Belisario Domínguez, del Senado.
Como informamos, la presidenta Claudia Sheinbaum propone una reforma electoral con base en diez ejes. Incluye la redefinición de la representación proporcional en el Congreso, la reducción del financiamiento público a los partidos, mayor fiscalización, uso de tecnología en procesos electorales, voto en el extranjero, regulación de inteligencia artificial en campañas y fortalecimiento de mecanismos de democracia participativa.
Sobre el tema, el documento “Tendencias legislativas rumbo a la reforma electoral” realizado por el Dr. Luis Mendoza Cruz, fechado en agosto del año pasado, hace un recuento de diversas propuestas para cambiar el número de legisladores federales, reducir el financiamiento público a los partidos y el costo de los comicios.
¿Menos legisladores, menos gastos?
En su análisis sostiene que, en términos simples, menos legisladores implicarían menos gasto en sueldos, asesores, oficinas y estructura administrativa. El argumento es que las Cámaras podrían reducir su presupuesto en proporción al número de curules.
Sin embargo, se advierte que el análisis no debe limitarse al ahorro inmediato. En los últimos 40 años, México pasó de un sistema dominado por un solo partido a un escenario plural, con competencia real entre distintas fuerzas políticas. Ese cambio elevó los costos del sistema, pero también amplió la representación y el debate democrático.
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El investigador detalla que la teoría política sostiene que un sistema predominantemente mayoritario —donde prácticamente todo se define por quién obtiene más votos en cada distrito— tiende a favorecer el bipartidismo o incluso a consolidar un partido dominante. En contraste, la representación proporcional facilita la presencia de varias fuerzas políticas y la formación de coaliciones.
Actualmente, México combina ambos modelos: una parte de los legisladores se elige por mayoría directa y otra por representación proporcional. Según Mendoza Cruz, este esquema ha permitido que el Congreso refleje la diversidad política del país, aunque también ha dado lugar a gobiernos que, en ocasiones, no cuentan con mayoría propia y deben construir acuerdos con otras fuerzas.
Financiamiento a los partidos
El analista anticipa que se viene un debate intenso debido al impacto en el equilibrio político que representa una reforma electoral.
Otra línea de reforma propone disminuir el financiamiento público a los partidos políticos. No obstante, según la investigación, los análisis técnicos muestran que el dinero a partidos no es el principal componente del gasto electoral.
La mayor parte del presupuesto se destina a la organización de elecciones federales y locales: instalación de casillas, capacitación de funcionarios, impresión de boletas, logística y sistemas de cómputo.
Es decir, aunque se reduzca el dinero a los partidos, el impacto en el costo total de la democracia podría ser limitado. Por otro lado, el ajuste a los recursos de los organismos electorales podría comprometer la realización de las elecciones y sus resultados.
El tamaño y funciones del INE
Y es que una parte relevante del presupuesto electoral corresponde al funcionamiento del INE. Con el paso del tiempo, este organismo ha asumido más responsabilidades: fiscalizar los ingresos y gastos de partidos y candidatos, monitorear medios de comunicación tradicionales, supervisar procesos locales y mantener actualizado el padrón electoral.
Además, el crecimiento constante del número de votantes obliga a instalar más casillas y contratar más personal temporal en cada elección. Algunas propuestas apuntan a una reestructura o “reingeniería” del INE para hacerlo más compacto y eficiente.
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En sus reflexiones finales el texto señala que el debate de fondo no solo es cuánto cuesta la democracia, sino qué tipo de representación y garantías se desean conservar. La transición política mexicana implicó crear instituciones fuertes, independientes y con reglas claras para dar certeza a los resultados electorales, señala.
Finalmente, el análisis recuerda los distintos cambios que ha tenido el sistema electoral mexicano y sugiere realizar un amplio análisis. “En todo caso, conforme a la historia de la democracia y de la transición mexicana, siempre habrá algo o mucho por hacer para que el sistema electoral sea más eficiente, creíble, representativo y menos costoso”, concluye.
