CIUDAD DE MÉXICO.- La dirigencia nacional de Morena, aún encabezada por Luisa María Alcalde, atraviesa un momento crítico marcado por cuestionamientos internos, desgaste político y tensiones con actores clave del partido y del gobierno federal.
Esto de acuerdo con la editorial “Las horas extra de Luisa María”, del periodista Raymundo Riva Palacio, publicada en El Financiero.
El análisis señala que la lideresa enfrenta un escenario adverso, donde su permanencia en el cargo se ve debilitada por conflictos políticos, decisiones cuestionadas y una creciente pérdida de respaldo dentro del movimiento.
Crisis en Morena ante cuestionamientos a liderazgo de Luisa María Alcalde
Según describe la editorial, Luisa María Alcalde “está en un pantano”, donde sus intentos por sostenerse en la dirigencia han resultado contraproducentes.
En días recientes, difundió un video en el que afirmó que permanecería al frente de Morena y atribuyó a “la derecha” los rumores sobre su posible relevo.
Sin embargo, Riva Palacio afirmó que las versiones de su salida surgieron desde el interior del propio partido, no como parte de intrigas externas, sino como una medida vinculada a señalamientos de incompetencia.
Esta situación refleja una crisis interna que ha ido escalando en las últimas semanas.
Incluso, el nombre de Ariadna Montiel, actual secretaria de Bienestar, comenzó a circular como posible sustituta en la dirigencia, lo que evidenció la supuesta fragilidad de la posición de Alcalde dentro del partido.
Su permanencia, señala el análisis, ha dependido en buena medida de la cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum, más que de un respaldo sólido a su desempeño.
Riva Palacio también afirmó que la mandataria ha mostrado cierta incomodidad con la exposición pública de la vida privada de Alcalde, lo que habría interferido con sus responsabilidades políticas, lo que sería un factor que afecta su rendimiento en Palacio Nacional.
“Alcalde tiene rendimientos decrecientes en Palacio Nacional porque sus asuntos privados se han mezclado con los públicos, y su vida personal se ha convertido en tema de la prensa política“.
Apoyo de Claudia Sheinbaum a la líder de Morena no sería estable
De acuerdo con el periodista, Sheinbaum muestra una postura cambiante respecto al futuro de Alcalde. Desde diciembre pasado existían dudas sobre su continuidad, y en febrero incluso se había avalado su posible relevo.
Entre los nombres considerados figuró el del gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, aunque su eventual llegada a la dirigencia se planteaba en un momento posterior.
No obstante, hay señales de incertidumbre en Palacio Nacional sobre el futuro de la morenista, con decisiones y humor cambiantes.
“La presidenta lleva meses dubitativa sobre el papel y destino de Alcalde. Ya no la quería en diciembre y había avalado en febrero que fuera relevada. Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, sería ungido, pero no en ese momento, sino después del Mundial de Futbol. Pero el ánimo de Sheinbaum de principios de marzo cambió a fines del mes, y el mensaje era que se sentía a gusto con ella.
La semana pasada, después de que recibió un reporte de su asesor más confiable sobre las elecciones intermedias del próximo año, volvieron a cambiar las señales en Palacio Nacional“.
Un punto clave fue el reporte recibido por la presidenta sobre las elecciones intermedias, lo que volvió a poner en duda la permanencia de Alcalde.
La dirigente habría solicitado una reunión para presentar su análisis de los 300 distritos electorales, aunque no hay certeza sobre si este encuentro se concretó.
De acuerdo con fuentes citadas por Riva Palacio, sí existió comunicación entre ambas, pero en torno al “fin de un ciclo”.
Esta posibilidad representa un golpe político para Alcalde, quien ha dejado ver que una salida en este momento sería interpretada como una humillación.
El desempeño de Alcalde también ha generado fricciones con actores clave de la coalición gobernante, particularmente con el Partido del Trabajo y el Partido Verde, que han manifestado inconformidad por su estilo de trato y su conducción política.
Sin dichos aliados en ambas cámaras del Congreso de la Unión, Morena no cuenta con la mayoría calificada que necesita para cambios constitucionales.
Ante esta situación, la presidenta ha recurrido a otros perfiles para apoyar la operación política. Uno de ellos es Mario Delgado, antecesor de Alcalde en la dirigencia, quien ha intervenido en temas que ella no logró resolver.
Asimismo, se menciona la posible incorporación de Esthela Damián para reforzar la interlocución política, lo que evidencia la necesidad de apuntalar áreas donde la actual dirigencia ha mostrado debilidad.
En paralelo, la relación de Alcalde con Arturo Ávila ha sido señalada como un factor que influye en su agenda política, al grado de que, según críticas internas, ha permitido la incorporación de perfiles interesados en candidaturas.
Luisa María Alcalde habría perdido apoyo de AMLO
Alcalde ha perdido respaldos en espacios clave del movimiento, afirmó el periodista, principalmente en el entorno cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Su eventual salida no generaría tensiones entre él y la presidenta Sheinbaum, lo que reduce su margen de maniobra.
Las reacciones ante su posible remoción han sido limitadas. Según Riva Palacio, hasta ahora, la líder de Morena no ha recibido respaldo de gobernadores ni de figuras relevantes del partido, lo que refuerza esta percepción de aislamiento político.
Su permanencia en el cargo sería la de una figura con poder reducido, similar a lo que en Estados Unidos se denomina “lame duck”, es decir, un liderazgo sin capacidad real de decisión ni influencia en procesos clave como la definición de candidaturas.
Lo anterior se vería apoyado por la inesperada renuncia de Citlalli Hernández a la Secretaría de las Mujeres, y su nombramiento al frente de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena.
Se especula que dicho cargo le serviría para “enmendar” algunos de los tropiezos de Luisa María Alcalde, sin tener que relevarla de la dirigencia.
El desgaste de Alcalde es profundo y progresivo, afirmó Riva Palacio.
Hay la pérdida de interlocución interna, la falta de resultados en la operación política y la presión por fortalecer la maquinaria electoral sin divisiones. Bajo este panorama, su salida de la dirigencia se perfila como una posibilidad cada vez más cercana.
