Las revisiones anuales del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) reducen el riesgo de una ruptura inmediata, pero prolongan la incertidumbre para las inversiones y mantienen en pausa proyectos que requieren mayor certeza sobre las reglas comerciales de EE.UU.
Las revisiones anuales del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) reducen el riesgo de una ruptura inmediata, pero prolongan la incertidumbre para las inversiones y mantienen en pausa proyectos que requieren mayor certeza sobre las reglas comerciales de EE.UU.

CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— La decisión de Estados Unidos de mantener vigente el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pero sujetarlo a revisiones anuales, generó una “certeza negativa” que reduce el riesgo inmediato de una ruptura, aunque prolonga la incertidumbre sobre su permanencia, las reglas futuras y las condiciones para invertir en México, advirtieron analistas consultados por la agencia EFE.

Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos de Banamex, explicó que las empresas saben ahora que el acuerdo permanecerá vigente al menos durante la próxima década, en una especie de “certeza negativa”, pero desconocen si posteriormente será renovado o qué modificaciones exigirá Washington.

“Sabemos que el tratado seguirá vigente al menos por 10 años, pero no sabemos si va a continuar más allá de eso”, señaló también Ostolaza, quien consideró que las revisiones anuales cambiarán la naturaleza de la incertidumbre, al sustituir una decisión única por negociaciones recurrentes.

El economista anticipó múltiples mesas bilaterales en los próximos años, aunque con escasos avances inmediatos sobre una eventual ampliación de la vigencia del acuerdo.

Su escenario base plantea que Estados Unidos aplace una definición hasta 2028, antes del relevo presidencial, para que Donald Trump pueda presentar el resultado como una victoria política.

Ese panorama mantendrá en espera proyectos que requieren conocer las reglas de acceso al mercado estadounidense antes de comprometer inversiones, un efecto que, afirmó, ya se refleja en la inversión privada.

Nueva dinámica

Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis de Grupo Financiero Monex, coincidió en que el cambio no solo modifica el calendario, sino también la dinámica, al convertir la revisión del T-MEC en un proceso prácticamente permanente y aumentar el escrutinio sobre las decisiones comerciales, regulatorias y de inversión.

La especialista advirtió que cualquier diferencia sin resolver podrá resurgir al año siguiente, lo que mantendrá una mayor incertidumbre regulatoria que bajo el esquema sexenal y afectará especialmente a los proyectos de largo plazo.

Las empresas requieren certeza jurídica antes de comprometer capital, instalar plantas o ampliar operaciones, sostuvo Quiroz.

Jacobo Rodríguez, analista financiero de Roga Capital, distinguió entre el impacto inmediato del discurso estadounidense y sus efectos estructurales.

Cinco puntos en conflicto Revisiones anuales del T-MEC

  • 1) Rodolfo Ostolaza, de Banamex, señaló que el T-MEC ofrece una “certeza negativa”: seguirá vigente al menos 10 años, pero persisten dudas sobre su continuidad y las condiciones futuras, lo que mantiene cautelosas a las empresas.
  • 2) Ostolaza prevé que Estados Unidos retrase una definición sobre el tratado hasta 2028, lo que dejaría en pausa proyectos de inversión que requieren conocer con anticipación las reglas de acceso al mercado estadounidense.
  • 3) Janneth Quiroz, de Monex, advirtió que las revisiones anuales convierten al T-MEC en un proceso prácticamente permanente, elevando la incertidumbre regulatoria y complicando las decisiones de inversión de largo plazo en México.
  • 4) Quiroz afirmó que las empresas necesitan certeza jurídica antes de instalar plantas o ampliar operaciones, por lo que las diferencias comerciales que resurjan cada año podrían desalentar nuevos proyectos productivos en el país.
  • 5) Jacobo Rodríguez, de Roga Capital, consideró que la incertidumbre persistirá durante el gobierno de Donald Trump y llamó a fortalecer los equipos mexicanos de negociación para reducir la dependencia de las decisiones de Washington.