Científicos del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Unidad Puerto Morelos, investigan los riesgos del sargazo para la población local.
Inicialmente el estudio buscaba medir los niveles de concentración de ese gas tóxico y sus impactos en la salud de las y los trabajadores que retiran el sargazo, pero esta vez, el foco está en los efectos para la población que vive cerca de las playas en donde recala y se acumula la macroalga, indicó la Maestra en Ciencias, Rosa Rodríguez.
“Con el primer monitoreo buscábamos saber qué pasaba con los sargaceros que están expuestos durante jornadas de ocho horas al sulfuro de hidrógeno. Ahora queremos saber qué sucede con las personas que no trabajan directamente con el sargazo, pero viven o permanecen durante periodos prolongados cerca de las acumulaciones y pueden estar expuestas al gas“, dijo.
¿Cuáles son los riesgos del sargazo en las personas?
La norma mexicana 010 establece que la exposición al sulfuro de hidrógeno, gas que libera el sargazo, puede ocasionar irritación del tracto respiratorio y daños al sistema nervioso central. Los recolectores de sargazo, especialmente, sufren de irritación en la piel, pues trabajan sin ningún tipo de protección.
“Salen como unas manchas rojas y hace una quemadura en la piel; hay vómito, hay mareos, alta temperatura. Cuando te enfermas, vas al doctor; lo que te dicen es otra cosa, no te dicen que es porque trabajas del sargazo o porque respiras esto, entonces la gente no sabe en sí de qué se está enfermando”, comentó uno de los recolectores de la macroalga, según Imagen Noticias.
Por otro lado, la bióloga detalló que algunos vecinos han solicitado asesoría debido a que señalan tener malestares; incluso, dice, turistas que rentaban propiedades mediante plataformas han dejado de hacerlo por la acumulación y descomposición del sargazo.
“Obviamente, entre más sargazo, más descomposición, más gas. No solo pueden ser los sargaceros, puede ser el turista, los residentes de la primera línea de costa que tienen una exposición crónica”, explicó.
En las zonas donde la macroalga está acumulada, además, se presentan dificultades para utilizar las playas y acceder al mar.
Cabe mencionar que, según la investigadora, el sargazo fresco no genera las mismas reacciones que el sargazo acumulado y en descomposición. Por ello, uno de los objetivos centrales es establecer cómo interactúan la concentración y el tiempo de exposición.
UNAM instala sensores para estudiar toxicidad del sargazo en Quintana Roo
Para esta nueva etapa, los científicos desarrollaron nuevos sensores con mayor capacidad de detección.
Uno se encuentra directamente en la playa, sobre las acumulaciones; otro está instalado en la reja de la UNAM que da hacia el mar; un tercero se encuentra aproximadamente a 100 metros de las pilas de sargazo y un cuarto está colocado en una unidad habitacional ubicada aproximadamente a 160 metros.
Los otros cinco fueron colocados en viviendas de personas que aceptaron colaborar con la investigación. El sensor más alejado se encuentra en la zona de Camino al Cid, cerca del muelle del ferry.
Esta distribución permite observar cómo disminuye la concentración del gas conforme aumenta la distancia. Los dispositivos realizan mediciones cada 30 minutos, con el propósito de generar una serie de datos que permita comparar las concentraciones de gas entre los distintos puntos.
A diferencia de los equipos portátiles —colocados en el pecho de los sargaceros— los nuevos sensores son fijos y cuentan con panel solar y batería recargable. Pueden enviar la información mediante Wi-Fi para que los registros aparezcan en tiempo real.
El diseño busca que los equipos permanezcan instalados durante periodos prolongados y generen información continua, en lugar de limitar las mediciones a recorridos específicos.
Olor del sargazo en Quintana Roo aumenta y afecta al turismo
En este año, cuando los niveles de sargazo han aumentado, trabajadores de bares, tiendas y otro tipo de comercios cercanos a la costa, coincidieron en que el olor fétido del sargazo descompuesto no solo se percibe más, sino que ha aumentado.
La investigadora explicó que el olor puede ser detectado desde concentraciones relativamente bajas, alrededor de 0.7 partes por millón, pero el sistema olfativo se adapta al olor y deja de ser un indicador confiable.
De ahí la importancia de los sensores, pues con ellos, la investigación deberá determinar, cuáles son las condiciones que generan los mayores niveles de exposición y durante cuánto tiempo permanecen.
Según Brandon Mex Martínez, director de Residuos de Manejo Especial del Gobierno de Quintana Roo, la recolección del sargazo, tanto en mar abierto como en las playas, ya suma 104 mil 700 toneladas.
